CAPÍTULO 32 Me siento confundida y asustada, ¡Dios mío!, esto es muy grave. — Voy a cambiarme. — Le digo sin saber realmente lo que debo hacer. — No hay tiempo que perder, solo ponte un chándal y unas zapatillas y vámonos. — Tiene razón, ¡Dios santo!, ¡Lauren!, no sé si le paso algo a mi amiga. —¿Lauren está bien?, dime que no le sucedió nada. —Si algo le llega a pasar a mi amiga por mi culpa, nunca podre perdonármelo y torturaré a Verónica Harris por días enteros, su muerte va a ser muy lenta y dolorosa y luego la reviviré y repetiré el proceso tres veces. — Si, tranquila, ya hablé con ella, la cosa no pasó a mayores. — Respiro tranquila, aunque lo de torturar a la bruja sigue rondando mi cabeza, no es que necesite muchas excusas para querer mandarla al otro mundo. Voy corriendo a

