—¡No! —Camila parpadeó—. Mejor en tu casa. No quería que Tommy fuera a la mansión de Alexander. Ni siquiera quería que supiera que estaba casada. —Está bien, entonces en mi casa —aceptó él. —Hasta mañana. Intercambiaron números y cada uno siguió su camino. … Camila regresó a casa tarareando alegremente. Gabby la vio y sonrió al notar su buen ánimo. Le hizo un gesto para que se acercara a la piscina. —Todo sonrisas hoy, ¿eh? Camila se rió. —Hoy me bendijo un ángel —dijo mientras se sentaba junto a ella. —Eso suena interesante. ¿Vas a contarme qué pasó? —preguntó Gabby, cruzando las piernas y mirándola con curiosidad. —Me encontré con un viejo amigo y, ¿adivina qué? —esperó una reacción, pero al no obtenerla continuó—. Está dispuesto a enseñarme más sobre edición. ¡Me irá bien en

