Tres días después, Renata y su mejor amiga, Abbey, fueron a comprar nuevos productos para su centro comercial. Abbey miró a través de la puerta de vidrio y vio un rostro familiar. Le dio un golpecito a Renata en el hombro. —Renata, ¿no es esa la chica que salió en las noticias? Renata se dio la vuelta, siguió la mirada de Abbey y vio que Camila también estaba comprando ropa. Frunció el ceño mientras la observaba: llevaba un vestido sencillo y una cinta atada en el cabello, como si fuera una niña pequeña. Renata se burló. —¡Tsk! Es una cualquiera… Dios, no puedo creerlo. Abbey la miró. También estaba molesta de que esa chica le hubiera “quitado” el novio a su amiga… aunque, en realidad, no era exactamente un robo. —¿Deberíamos darle una lección? Renata tragó saliva para calmar su i

