No podía esperar para contarle a Sabrina todo lo que había ocurrido con Kylie, y al parecer ella también quería hablar con la psicóloga. Por eso decidió acompañarme a mi nueva sesión de terapia. Llevaba tiempo esperando poder estar a solas con Sabrina para preguntarle un montón de cosas; sin embargo no me molestó que Kylie me acompañara una vez más. Llegamos al consultorio. Tuvimos que tocar timbre tres veces hasta que apareció Sabrina. Kylie se quedó boquiabierta al verla, la psicóloga tenía puestas unas medias de red, un portaligas… y nada más. Por lo demás iba completamente desnuda. Además estaba despeinada y su cuerpo estaba cubierto por pequeñas gotitas de sudor, lo que evidenciaba reciente actividad s****l. —Que bueno que vinieron —dijo—. Tengo muchas ganas de hablar con ustedes.

