Capítulo 2

3463 Words
Merlina. Escucho un pitido insoportable, abro los ojos y es cuando noto que me quedé dormida en el sofá. Aquél pitido se trata de la voz de p**o de mi mejor amigo, sonrío por su tonta danza erótica y me levanto del sofá, me quedé dormida con todo y la ropa con la que salimos anoche. Llevo un vestido corto, amarillo claro, con lentejuelas a juego, sí... parezco la típica rubia follable que ves en el antro. Mientras camino veo una de mis zapatillas en el suelo y al entrar a la cocina, donde baila mí estúpido amigo, encuentro la otra. No me malentiendan, se trató de una cita, obvio no mía, de mi amigo danzarín con su casi novia y yo, prácticamente soy su casamentera... ¿Lo ven? No soy ninguna rubia follable. - al fin te despiertas Mel- dice abrazándome. - cualquiera con la obra que estás armando- digo y río. - lo siento- dice ofendido, yo vuelvo a reír- es que Shelsey viene a comer y sabes que no me concentro sin música- dice haciendo un puchero. - al fin decides ir al supermercado- digo volteando los ojos. - alguien tiene un humor de perros hoy ¿no es así?- pregunta sonriendo de lado. - es normal luego de tomar tanto- alzo las cejas- tú eres extraterrestre- Jon niega y me sonríe. - ¿quieres comer con nosotros?- hago una mueca y niego. Veamos... eso implicaría verlos comiéndose entre sí y ser hipócrita con la víctima de Jon. - nah... mejor paso- Jon hace un puchero- me iré a dormir a mí habitación, así que baja un poco la música y tu timbre de voz- digo sonriendo y emprendo mi camino hacia la habitación. - que solecito- dice riendo. Yo solo lo ignoro y cierro la puerta tras de mí. Me acuesto en la cama con un salto y la abrazo, debo decir que es muy suave. Me coloco boca arriba y sonrío, hoy es un día bueno, está nublado y hace un poco de frío, pero dudo que llueva, amo los días como hoy. Observo a mis lados y no sé como o de dónde, pero escucho unas voces en un tono apenas audible, se escuchan susurros, pero a los segundos noto que son plegarias, es algo muy extraño, pero no me confundo... no es algo normal, no logro distinguir de que se trata, intento tapar mis oidos con una almohada a ver si las voces desaparecen, pero se escuchan igual. No soporto escuchar ese desastre en desarrollo. Quiero arrancarme las orejas y lanzarlas por la ventana, tomo mi cabeza en manos y halo mi cabello, grito y mantengo mis ojos cerrados. Duro casi una media hora escuchado esa imitación del infierno, hasta que recuerdo que Jon se encuentra en el primer nivel. Me levanto corriendo y salgo de la habitación, corro enloquecida por las escaleras y al ver a Jon conversando, me detengo, realizo algunas respiraciones, me tranquilizo y sonrío. Lo que menos necesito es que me tachen de loca. Avanzo y me dirijo a ellos. - hola Shelsey- digo abrazandola. - hola querida Merlina- dice besando mi mejilla. Me siento en una de las butacas frente a ellos a usar mi celular, empiezo a ver memes y entonces ellos suben de nivel, poniéndose aún más cariñosos. Me dan asco. Miro la pantalla de mí celular y continúo tecleando. ¿el sueño del otro día tendrá algo que ver con esas voces? Creo que quizás debería ir a la biblioteca a buscar algunos libros para entretenerme, ya que tuve que devolver los de la otra biblioteca, sí, no soy rica... Subo las escaleras y tomo un Jean azul claro talla alto, un crop top verde mint y unas Vans blancas. Me coloco toda la ropa y me detengo en el espejo a observar como luzco. No soy una chica atractiva en realidad, al menos físicamente soy todo lo opuesto a atractiva, soy bajita, de unos 4,8 pies o 150 cm, delgada... peso unas 90 libras, pelo rubio oscuro... lo único un poco fuera de lo común en mi son mis ojos azules. A diferencia de chicas como Shelsey, cuerpo perfecto, pelo perfecto, actitud perfecta y el chico perfecto. Luego estoy yo que ni novio he tenido y solo paro jugando fortnite y comiendo palitos de queso. Suelto una carcajada, con esa descripción tan vaga seguiré soltera toda la vida. Me realizo una media cola y me dirijo a la puerta luego de tomar mi bolsa. - nos vemos- digo sin girarme abriendo la puerta principal. - ¿a dónde vas?- pregunta Jon levantándose y caminando en mi dirección. Pongo los ojos en blanco. - biblioteca- sonrío en forma fingida. - ¿quieres llevarte el Jeep?- me tiende las llaves. - sabes que no, quiero ir a pie, no está tan lejos y además necesito el ejercicio- ríe y arruga sus cejas. - como digas- ambos me observan con mirada burlona. - bye- salgo cerrando la puerta detrás de mi. Una semana después. Despierto con un pesado dolor de cabeza, siento un dolor insufrible de cabeza, abro los ojos y me encuentro en mi habitación. Estuve soñando toda la noche con aquellas sombras, recuerdo que corría y corría por todo el centro de California, sin lograr escapar. -¡Jon!- grito bajando las escaleras. Lo alcanzo a ver acostado boca arriba en el sofá, al parecer se quedó dormido allí. Se despierta y se incorpora en cuestión de segundos. - hay algo muy importante que debí contarte hace mucho- digo de manera insegura. La verdad, no creo que sea lo correcto decirle, pero si él no lo sabe ¿Quién me ayudará? Necesito ayuda. - últimamente tengo sueños extraños- digo de manera dudosa. - ¿sueños extraños?- frunce el seño. - no lo sé- digo y fijo mi vista en la ventana, es ilógico decirle, incluso a mi me parece absurdo. Más por el hecho de que solo se trata de sueños. Alza una ceja. - quizá pienses que es una tontería... pero no lo es- digo y miro hacia el techo- no sé realmente que son, pero no es normal el hecho de tener pesadillas siempre de lo mismo- arrugo las cejas. - Merlina...- dice frunciendo el seño, mirándome fijamente a los ojos- quizás es normal, digo... solo un sueño- dice sonriendo. - no es eso... no puedo dormir tranquila, aveces me despierto de noche y no puedo volver a dormir...- alza las cejas. Me observa de forma preocupada. - ¿desde cuándo te sucede esto?- pregunta. - ya hace unas semanas, pero ya no creo poder aguantar un día más...- dejo las palabras al aíre al ver su rostro, es una combinación de sorprendido y preocupado. - quizás sea buena idea ir a un especialista- yo niego- es la única forma de entender porqué sueñas esas cosas- la verdad creo que tiene razón... pero me avergüenza tener que contarle todo esto a un Doctor. - es verdad- digo cansada. - yo me encargo de agendar la cita- dice negando. - no me vengas con el típico sermón- digo volteando los ojos. - es la única forma Mel- dice con cara de lástima. - hablo en serio Jon...- entrelazo mis manos de manera nerviosa- solo quiero pastillas, no quiero que me tachen de vidente o loca- digo y el mira la puerta. Permanece en silencio. - di algo- digo desesperada. - no puedes estar medicandote sin prescripción médica- dice, mientras frunce más el seño- casi acabas la carrera- alza una ceja. Ruedo los ojos. Es mi culpa por contarle, no debí decir nada. - no quiero contarle esto a nadie más- digo frunciendo el ceño. Él niega. - ya hablaremos luego de esto- dice sonriendo. Le doy un sorbo a mi capuccino de vainilla y sonrío... amo los viernes en la mañana. Pedí al Starbucks mi café preferido y aún sigo con mi pijama puesta ¿qué podría salir mal? Bien... ya sé que esa frase solo trae problemas. Tecleo en algunos grupos de w******p del hospital y recuesto la cabeza en la meseta del desayunador. Solo he dormido unas 3 horas, estuve de servicio toda la noche. Escucho abrirse la puerta principal de la sala y tras ese sonido pasa por mi lado un Jon sonriente. - ¡hola mi vida!- dice emocionado. Proporciona un beso rápido en mi cabeza y prácticamente me obliga a saltar de mi silla, para luego estrujarme contra su pecho. Sonrío. - me alegra verte tan contento- digo alzando las cejas y volviendo a subirme en la butaca giratoria del desayunador. La verdad no estoy muy contenta, no puedo evitar estar de malas cuando no he descansado bien. - enana- me observa con expresión de pocos amigos- seguro no lo recuerdas- dice negando. Frunzo el ceño. - ¿de qué hablas?- pregunto sorviendo un poco de café. - hablo de la cena de negocios Merlina...- se sienta frente a mi y toma una dona de las que compré. Repito su acto y doy un mordisco a una de las rellenas de dulce de leche. - esto es la gloria envuelta en harina- digo cerrando los ojos con expresión de placer. No juego al decirlo, son las mejores donas que he probado. - Merlina...- dice observando mis ojos con cautela, supongo que espera que conteste sobre la cena de negocios. Recuerdo perfectamente que le prometí acompañarlo a una cena en Italia, donde se supone que se va a inaugurar un nuevo negocio familiar. - te hice una promesa- sonrio abiertamente- pero sí, lo había olvidado- digo con una risita. - lo sé- niega- salimos a las dos de la tarde, para poder llegar allá al menos en la mañana y tener todo el día de mañana. - ¿cuánto tiempo nos la pasaremos allá?- alzo las cejas. - tres días como mucho, no tienes que preocuparte- me muestra una sonrisa tranquilizadora y se dirige a la salida- empaca lo que llevarás y nos vemos a las 1:00 p.m.- dice sonriente. Tomo otra dona rellena y me dirijo escaleras arriba. Tomo mi maleta negra y la coloco sobre la cama. Busco una que otra prenda estratégica y algunas joyas. Tomo algunos productos del cuidado personal, como: un jabón, sal de baño, un perfume y crema. Todo en travel size. Cierro la maleta y la lanzo al suelo, para luego lanzarme sobre la cama y cerrar mis ojos. Estoy agotada. *** Tomo rápidamente las pastillas para la ansiedad de la cartera y me tomo dos. No quiero siguiera pensar en nada que pueda asustarme... por si no se los había dicho yo y las alturas somos enemigos mortales. Al montarnos en el Jet prácticamente me lanzo sobre uno de los asientos, y con mis pies ocupo otro asiento. - ocupo dos asientos- le digo a Jon, aún somnolienta. Ríe. - todo tuyo boba- dice tecleando su celular. Se sentó del lado contrario a mi. Hay algunos sofás en el fondo, pero no nos podemos poner allá hasta que el jet despegue y se encuentre estable. Cierro mis ojos y ya no sé más de mi. *** - ¿sabes que solo estoy aquí porque te amo?- digo frunciendo el ceño y levantandome aún somnolienta de mi asiento. Hemos estado todo el día volando, con solo 4 paradas por seguridad, ya que son unas 12 horas en el aire ¿pueden creerlo? Suelto un quejido de incomodidad, tonto Jon... yo debería estar en casa tranquila, sin pensar en nada más que en mi camita. Jon sonríe exageradamente. - lo sé, yo te amo más por eso- dice riendo. Ruedo los ojos y tomo mi bolso. Por fin ya llegamos a nuestro destino. Ambos salimos a toda prisa del Jet. Visualizo todo ese panorama que caracteriza Italia, específicamente acabamos de llegar a la capital, o sea Roma. Adoro la sensación de estar en mi país nuevamente, hacía mucho que no venía. Me alegra haber acompañado a Jon. El día está bastante seco y caluroso, solo de salir sentí la ola de calor. Jon y yo nos dirigimos en dirección a un vehículo que nos espera a una distancia prudente del Jet. - extrañaba estar aquí- digo con una sonrisa. Noto alegría al instante en el rostro de Jon. - sabía que te gustaría estar aquí devuelta- asiento. Me adentro al vehículo y Jon repite mi acción. - ¿cuál es nuestro plan de hoy?- pregunto recostandome en el asiento. Jon sonríe. - va a ser un día extenso- me paso las manos por el rostro tratando de calmarme- sabes que no podemos durar muchos días, entonces debemos aprovechar todo el tiempo que se pueda- ruedo los ojos. - dime de una vez- me desespera cuando empieza a redundar y no va al punto. - malhumorada- se burla- ahora iremos al hotel, me daré una ducha y comeré algo- alzo las cejas- tenemos 2 horas para estar listos para volver a salir, luego vamos a comprar algo para vestirnos en la cena y luego visitaremos a mis padres- me limito a mover la cabeza en señal de aprobación. - ¿la cena será muy elegante?- ya estoy hasta emocionada. - claro que sí- teclea algo al celular. *** Me decidí por algo sexy para variar, así que tomé un vestido de seda en rojo carmesí, con escote pronunciado y dos ranuras a cada lado de las piernas. - sabes que el estilo aquí es conservador Merlina- dice Jon sorprendido. Doy una vueltita. - da igual, estoy cansada de seguir las reglas- sonrie en señal de rendición. Me coloco unas zapatillas doradas de tacón kilométrico y me realizo un maquillaje sencillo. Labios en un tono nude, un poco de color en los cachetes, rímel y la típica ralla de gato. Por último, suelto mi cabello y realizo un medio recogido con este, para dar un toque más delicado al outfit. Jon también se decidió por algo distinto, se compró un traje gris oscuro y una camisa azul marino, siempre se coloca el típico traje n***o. Al llegar a la casa de los padres de Jon (y prácticamente mis padres) nos adentramos con ayuda del mayordomo. Como ya seguro se lo esperaban, es una mansión enorme, al igual que la mayoría de casas de este sector de Roma, es al estilo antiguo, con un techo súper alto, muebles y alfombras en colores claros y enormes candelabros por toda la casa, tal y como la recordaba. Luego de atravesar la casa, a lo lejos en el jardín trasero vemos a los padres de Jon. Ambos se encuentran con un tumulto de gente conversando animadamente. - ¡no puedo creer lo hermosa que estás!- grita la madre de Jon en mi dirección. Llamando la atención y provocando que todos fijen su mirada en mi. Ambas caminamos rápidamente en dirección a la otra y nos abrazamos. Siempre ha sido como mi 3ra madre. La segunda es la tía Jenna. - usted luce aún más linda- digo sonriente. - mi niño si que está guapo- le sonríe con cariño a Jon, lo que me provoca tanta gracia, ya que siempre actúa como que es todo un señor serio y empresario, aunque obviamente yo sé que es un niñato de lo peor. Me río y lo observo graciosa, a lo que el me reprocha con la mirada. - hola hija- dice el papá de Jon acercándose a mi, su nombre es Sandy, le tengo tanto cariño, es como un segundo padre para mi. Le doy un abrazo sin pensarlo. - ¡hola!- digo enérgicamente- los he extrañado mucho- abrazo a la mamá de Jon por igual, su nombre es Jane. - nosotros mucho más a ustedes- dice ella- ya basta de romanticismo- se limpia unas lágrimas imaginarias- vengan, te presentaré con los invitados- me sonríe y hace un ademán para que la acompañe. - Hola Carlos- dice extendiendo la mano a un hombre de unos cincuenta y tantos, es blanco y bastante alto, sus facciones parecen de un polaco- ella es mi hija Merlina Smith, está de visita por unos días- le sonrío y tiendo mi mano. - un placer- le sonrío. El hombre me observa con una sonrisa genuina y asiente con humildad. - el placer es mío- dice. En sus ojos trae una mirada de dulzura, es uno de los señores más tiernos que he conocido- espero que su estadía aquí sea agradable- le sonrío. - muchas gracias, fue un placer- digo siguiendo a Jane. Ambas nos acercamos a otra de las mesas. - buenas tardes queridos amigos, espero que se la estén pasando muy bien, vengo para presentarles a mi hija: Merlina Smith- ellos asienten con agrado y tienden sus manos. Ambas nos acercamos al mini bar y pedimos un poco de vino. - te presentaré a un muchacho que está aquí amor- sonrie abiertamente. Ay no... - no es necesario... yo...- me interrumpe con esa alegría que la caracteriza. - nada de no, es un muchacho bien parecido, te va a encantar, es el hijo de Carlos- suelta una carcajada que al parecer es contagiosa, porque me provoca reír también- ellos son de Arabia, pero están de visita acá por negocios, somos vecinos de nuestra casa allá- sacude sus manos mientras me explica- seguro no lo recuerdas, estabas muy pequeña cuando nos mudamos acá- yo sacudo la cabeza en señal afirmativa. - no quisiera conocer a nadie ahora...- vuelve a interrumpirme. - Merlina...- llama mi atención- no te vas a arrepentir- yo asiento rendida. - bien...- respondo. Luego de pasarnos así un largo rato me acerco a Jon. - estoy cansada- digo con una mueca de dolor- Jane me ha estado presentando con todos- el ríe- he estrechado unas 50 manos ya- realizo una mueca. - eres demasiado complaciente- se pega un trago largo de su copa- yo la pare en seco hace mucho- me burlo de su comentario. Jon no se deja de nadie, siempre es muy directo en todo. - me iré al hotel, estoy exhausta- hace un puchero. Bato mi llave frente a él y le sonrío. Se acerca Jane en mi dirección con media sonrisa. - ¡mi niña! No me digas que ya te vas- yo solo asiento y le sonrío. - estoy agotada- digo tomando asiento al lado de Jon. - recuerdas que te voy a presentar al hijo de Carlos...- Jon la interrumpe. - mamá...- ella ríe- ese hombre es un imbécil y tú lo sabes, le haría daño a Merlina- Jane frunce el ceño. - primero, no utilices palabrotas- Jon suspira fuertemente- y segundo, no juzgues a nadie sin conocerlo, Carlos es un buen hombre, estoy segura de que su hijo también- Jon niega. - como digas mamá- dice dando un trago largo a su copa. - de todos modos estoy algo mareada y quiero irme ya al hotel- ella hace un puchero- será otro día- le sonrío. - quisiera ir contigo, pero aún tengo que hablar con algunos colegas- dice Jon realizando una mueca. - está bien mi niña- me abraza- pero mañana no te escapas- me río de su comentario. Asiento y me despido. La verdad no estoy del todo bien, me he tomado varios tragos y mi mente está algo cruzada, además de que ya pareciera que el piso se mueve bajo mis pies. Trato de caminar lo más derecha posible en dirección al edificio donde se encuentra mi cuarto de hotel. Es un camino hermoso la verdad. Se basa en caminos hechos en losetas blancas y todo el alrededor se basa en naturaleza, muchas flores y árboles perfectamente podados. Giro sobre mis talones buscando ese edificio ¿acaso no sé donde está el edificio? La verdad es comprensible, son muchos edificios, yo diría que deben haber más de 40 de ellos y además todos son de 10 niveles, lo que me dificulta distinguir cual es cual. Paro en seco al darme cuenta de que he pasado por los mismos arbusto unas 3 veces... debo estar caminando en círculos. Me giro para emprender mi camino nuevamente en dirección a la derecha. Pero al parecer resulta que estoy demasiado borracha. Accidentalmente casi choco con un hombre que venía caminando detrás de mi. Permanece sereno y callado, se encuentra inmóvil, el momento me causa tanta vergüenza ni siquiera puedo alzar mi mirada para verlo de frente. Estamos tan cerca que puedo sentir su respiración chocar contra mi cabeza. Es alto, muy alto. Arrugo las cejas y me mantengo quieta, la verdad me dejó pasmada, no sentí en ningún momento la presencia de nadie detrás de mi... quizás se deba a lo mareada que estoy. Alzo la mirada lentamente. Me causa demasiada curiosidad ver quien es el causante de mis manos temblorosas, además de que tiene un cuerpo demasiado atlético. Vota y comenta.
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