Yo sentía como mi piel se estiraba y me salían muchos pelos blancos en mi cuerpo, sentía dolor en mi quijada y el lobo blanco me observaba, movía su hocico, pero no entendía nada de lo que decía… mis oídos hacían un sonido tan agudo hiiii que me dolió hasta la cabeza, sentía el olor de absolutamente todo a mi alrededor, que me provocaba hasta ganas de vomitar. Logré poner mis manos en el suelo y me di cuenta de que tenía patas, miré al lobo muy preocupada y fue ahí cuando comencé a entenderle…
—Vamos hija relájate, solo esta vez será doloroso, respira esoooo respira…
—¿hija? ¡Haaag! Dueleee haaaggg… ¿Tu eres mi padre? Mi ropa se desgarraba…
—Si hija yo soy tu padre, tranquila ok solo deja que fluya, esta es tu naturaleza, vamos solo relájate.
—AHUUUUUUUUU —AHUUUUUUUUUU aullaba a su lado y el me alentó para que corriéramos juntos hacia el denso bosque… tenía un deja vu sentí como ese sueño se hacía realidad. —¿Mi madre también está aquí? Le pregunte ansiosa de una respuesta positiva… pero el solo negó con la cabeza. Corríamos tan rápido que el viento ya no se sentía tan frio y una corriente fluía por todo mi cuerpo… me sentía fantástica… tan ligera como una pluma, pero tan fuerte como una inmensa roca. Solo nos deteníamos a aullarle a la diosa de la Luna para darle las gracias y ella los iluminaba en la oscuridad. Corrimos tanto que llegamos a un claro, cerca de un riachuelo, pero estaba lleno de rocas altas y pude ver como se asomaban una gran cantidad de lobos, todos eran muy grandes y peludos… grises, negros, marrones… solo el que decía ser mi padre era blanco… bueno y aparentemente yo también… cuando los lobos nos vieron todos salieron a nuestro encuentro… algunas hembras lamian mis orejas y muchos pequeñines querían jugar… era una manada que tenía más de cien lobos... y todos eran tan bellos.
—¡Bienvenida, mi Luna!
—¡Bienvenida Luna Ónix!
—Sea bienvenida, nuestra Luna, y todos querían rosar sus cuerpos con el mío, lamerme o simplemente chocar sus cabezas con la mía. Se miraban tan felices.
—¡Atoan nuestro admirado Alfa, damos la bienvenida a su hija! ¡BIENVENIDAAAA!!! Gritaron todos yo me sentía a gusto, pero la verdad no estaba entendiendo absolutamente nada… no se quién era Luna y eso de alfa… me dejaba con más incógnitas. El subió al peñasco y comenzó a dar su discurso el cual tampoco entendí nada. Ya la diosa de Luna estaba por ir a dormir así que era momento de regresar a casa para servirle el desayuno a tata… bajé de las rocas y comencé a caminar ante los ojos sorprendidos de la manada.
Mi supuesto padre salto para caer frente a mi deteniendo mi caminar, yo trataba de esquivarlo, pero él no me dejaba pasar…
—¿Para donde crees que vas hija?
—Debo ir a alimentar a tata, le respondí con una sonrisa.
—(No la puede controlar… pero que generosa es… que hermosa … que no la deje ir… ella es nuestra luna… pertenece a nuestra manada…) todos los lobos comentaban y yo les podía escuchar todo… Atoan seguía sin dejarme pasar.
—Pero hija este es tu hogar somos tu manada, no puedes irte…
—Lo siento, pero tata esta solo y no lo puedo abandonar.
—(Es de buen corazón como Laila… si igual de bella… que no nos deje… es nuestra luna…) los lobos seguían hablando sin parar, ya me dolía la cabeza… la Diosa de la luna seguía su curso y yo me estaba desesperando por regresar… así que cuando todos hablaban entre ellos… comencé a correr extremadamente rápido dejando atrás a mi padre y a los lobos que me seguían… dejándolos atónitos con sus hocicos bien abiertos. Llegue a casa con el estómago revuelto, comencé a vomitar en el patio y entre a la cabaña arrastrándome… me subí a la cama… mi cuerpo temblaba y lentamente fui agarrando forma humana… mi Dios del sol apenas asomaba por la ventana… tata estaba por regresar… me levante para vestirme y poner a hervir unos huevos… me dolía mucho el cuerpo… pero cocine unos plátanos maduros y molí varias fresas para hacer el jugo.
Tata dejaba la carreta afuera venia muy sudado y sucio… estaba repleta de inmensos troncos… después de desayunar le tocaría cortarlos y preparar la leña… después iría a repartirla a toda la aldea… era tan trabajador y mi total fuente de inspiración.
—Buenos días mi niña…
—Buenos días tata. El se sentó y le serví su comida, él estaba encantando y me decía lo rico que estaba… me senté a comer con él, pero terminé vomitando otra vez, yo estaba sudada… y él me puso su mano en la frente.
—¡Ónix estas hirviendo! Pero yo no pude responder solo sentí mucho sueño. Estaba con mis patas mojadas, tomaba agua del riachuelo, el lobo de ojos azules me llamaba… Atoan mi padre… ¿Laila donde estas? Quiero verte madre… no me dejes… mi padre Atoan está aquí… Laila murió hija me expresaba Atoan… ¿Dónde está mi madre? Donde…. ¿Donde??? ¡DONDEEE!!
—¡Ónix! ¡Hija! Ónix despierta mi niña ¡Ónix!!! ¡Despierta!!! Salte de mi cama y me puse alerta… todos los bellos de mi cuerpo estaban erizados. Acuéstate bebe te desmayaste en la mañana y estabas delirando… Descansa mi niña y tata me ayudaba a recostarme para me cubría con una manta… sentía mucha sed y mire la jarra del agua. Tata me la acerco para que bebiera por lo que saque mi lengua y comencé a tragar… Tata me observaba en silencio, pero muy asustado. El curandero me dio un brebaje de anís para relajar mis nervios y logre quedarme dormida, horas después mi abuelo me despertó para darme de comer una vasija de caldo de pollo… me lo tome todo, triturando hasta los huesos. Me volví a acostar, él me ponía paños en la frente de agua fresca trataba de refrescar mi cuerpo y bajar la fiebre.