Seguimos conversando y el siguió contándome toda la historia, pero no pude evitar preguntar… —¿Por qué se murió mi mama? ¿se llamaba Laila verdad? Sabes a veces sueño que la estoy buscando… —El día del parto mis lobos y yo rodeábamos la cabaña… pero todos los aldeanos la protegían con antorchas de fuego… no nos dejaban entrar… estábamos como fieras salvajes y nos enfrentábamos a matar… pero el llanto del bebe era tan bello que logré identificar que eras una lobita, mi lobita, mi bebe… me sentí desesperado… cuando quise entrar… Clora salió contigo en brazos… ella lloraba desconsoladamente, entonces lo supe… había perdido a Laila. Tian salió con la antorcha y la lanzo a suelo… ordeno a los aldeanos que las tiraran, ellos le obedecieron, me acerque a Clora, pero tu llorabas mucho… y yo ten

