CAPÍTULO QUINCE El plan era que Gus y sus amigos llegasen a las ocho de la tarde del día siguiente, lo que significaba que Emily tenía menos de veinticuatro horas para preparar el hostal. Sabía que el único modo de conseguir hacerlo todo sería pedir todos los favores que pudiese, así que a primera hora del día siguiente e incentivados por la idea de comida gratis, sus amigos de Sunset Harbor empezaron a cruzar su puerta como una colonia de abejas obreras. El primero en llegar fue George, el amigo de Daniel que había restaurado la vidriera. Lo hizo vestido para un día de trabajo duro y con un mono manchado de pintura. Birk lo siguió al cabo de poco, y tras él apareció Karen. ―Estoy tan feliz de que todo te haya ido bien ―dijo ésta, sonriendo jovialmente a Emily―. ¡No me puedo creer que h

