CAPÍTULO DECISÉIS Emily estaba de pie en los escalones del porche con un nudo de anticipación en el estómago. No sabía si se debía al entusiasmo o a la aprensión, aunque seguramente fuesen ambos. Nunca había estado tan nerviosa. El sol estaba empezando a ponerse, así que encendió rápidamente las velas que subían por los escalones del porche y hasta la puerta principal. ―Tranquila ―le dijo Serena―. Tienes que relajarte. Emily alzó la mirada hacia la joven; tenía todo el aspecto de una auténtica anfitriona con su reluciente blusa azul y la falda de tubo. Llevaba puesto su pintalabios característico rojo, lo que resaltaba sus rasgos y complementaba el largo cabello n***o. Asintió con la cabeza. ―Es sólo que necesito que esto salga bien. ―Y lo hará ―contestó Serena―. No te preocupes. E

