CAPÍTULO DIECINUEVE Al día siguiente todo el mundo estaba cansado, tanto el personal como los huéspedes. Todo el mundo parecía haberse quedado despierto celebrando y disfrutando del cuatro de julio pero, aun a pesar de eso, el desayuno fue otro éxito absoluto. De hecho, a Gus y a su grupo todo parecía encantarles, desde los huevos benedictinos de Parker hasta las tazas de café de vajilla Denby. Emily se alegraba de ver a sus huéspedes tan felices, y aceptaba todos sus cumplidos de buen gusto. Se despidió de ellos cuando se fueron para las festividades que tenían planeadas aquel día, sintiéndose como un padre que estuviera intentando sacar a sus hijos de la casa para que pasaran el día fuera. Subió rápidamente las escaleras en cuanto todo el mundo se hubo marchado, más que lista para vol

