A las siete de la tarde, ya estábamos listos con Hannu. Este era el regreso a las pistas, como el tiempo me sobraba ahora, ya podía volver a las noches de fiesta con mis hermanos y no pensaba desistir. Nos quedamos hasta las siete con cincuenta minutos viendo nuestros teléfonos y mensajeándonos con nuestros conocidos para avisarles de mi regreso a las pistas. Salimos de la casa y nos fuimos en el auto de las parrandas. Esa fue nuestra primera compra de hermanos. Hannu, Seija y yo colocamos el dinero para comprar ese auto, era un volvo de lujo, en color n***o, tipo hatchback, que ocupábamos especialmente para las fiestas. Para nada más. A las ocho en punto, estábamos afuera de la casa de Neizan y él ya estaba en la calle esperándonos de brazos cruzados y con una cara de enojado que no se la

