Capítulo seis

942 Words
Ya hace varios días que Joel no tenía contacto con el lindo chico de cabello rizado, más que saludarse en los pasillos cuando se cruzaban, aunque había sido solo un par de veces en media semana, y eso en vez de aliviarlo como debería de hacerlo por las primeras veces que el rizado había sido un desubicado con él, lo había decepcionado. Él creía que Killian estaba en verdad interesado en él y que iba a ser más insistente con las insinuaciones sexuales sin tener ese tinte extrañamente. No pensaba que el rizado estaba enamorado y que querría casarse con él pero si había pensado que, por lo menos, tendría sexo con él. Aparte de que le había dicho explícitamente que no sabía bien cual era el termino pero le atraía o interesaba. Claro que había sido bastante imbécil al decirle que no sabía si le gustaba su culo o él pero pasaba con la ternura que le dio cuando le contó sobre su investigación. Aunque hace dos años que comenzó a tener citas, las personas con las solía salir no le gustaban el tiempo suficiente para querer algo más allá de lo físico, pero Killian le parecía interesante. La conversación que habían tenido no había sido la más profunda de todas pero si fue tierna y aunque el pensamiento o la frase en sí fuera cursi, se moría por conocerlo más. Por lo general, le decía cosas directamente sexuales pero sin embargo su mirada y actitud al decirlo no lo eran, eso le llamaba mucho la atención como para hacer su propia investigación conociéndolo.  En la fiesta en donde se besaron, se sintió tan bien que le impresionó. Era de esas personas que besaba a varios en una fiesta e incluso, bajo los efectos del alcohol se olvidaba, con Killian no le pasó, el beso fue suave y curioso. Le había dejado con ganas de más de lo que fue, había esperado ese día que se fueran juntos a alguna casa o incluso en alguna habitación de la casa de la fiesta y el rizado lo follara y como no fue así él quedó frustrado sexualmente. Pero de alguna u otra forma, conseguiría que el pene de Killian esté dentro suyo. Seguramente en algún momento no muy lejano iba a quedar para verse por fuera de la escuela. — ¡Culo lindo! Joel se sobresaltó, pegando un grito no muy masculino y golpeando con sus manos su casillero, al sentir una ronca voz casi gritarle justo en el oído (en realidad era una exageración decir que le grito porque fue un susurro pero lo asustó que se sintió más fuerte)y unos brazos que prácticamente se envolvieron en su cintura. Él había estado distraído pensando en el rizado cuando éste casi le saltó encima (de nuevo era otra exageración, aunque le hubiera gustado que algo así pasara), bueno, en realidad no había sido así, solo lo había abrazado de atrás por un segundo pero a él le gustaba ser exagerado. —¿Pero qué te pasa? —Habló a la defensiva el castaño, con un tono duro en su voz, a la vez que intentaba alejar al rizado, empujándolo con sus codos. Él había intentado alejarlo al de rizos pero no le resultó para nada, ya que éste se pegó más a su cuerpo, apretando su agarre en su cintura, haciendo de este modo que su bulto choqué contra su trasero. El castaño soltó un suave gemido antes de volver a intentar quitarse a Killian de encima, moviendo su cuerpo, pero lo que logró fue sentir mejor la erección del de rizos contra su culo. —No hagas eso, culo lindo. Me acercaba porque quería mostrarte como también tengo erecciones por tu causa —Killian soltó una carcajada ronca en su oído después de decirle eso con total normalidad y quitandole todo lo s****l y tabú pero a su vez siendo demasiado sexy como para que le pase desapercibido. —Y también venía a preguntarte si podíamos vernos algún día fuera del colegio. Joel rió inseguro y hasta un poco conmocionado por todo lo que le acababa de decir.. —Sí, puede ser, ¿para qué? El castaño estaba esperando que el rizado sea tan directo como las otras veces y le diga algo como "Para chuparte el culo", "Para que tengamos sexo" o algo similar, pero nunca esperó que el otro chico le contestara que quería que le contestará unas preguntas para un trabajo practico. Killian sí que era un chico extraño. Él ya había sentido indirectas sexuales y hasta a veces no tan indirectas, la más conocida era la de ver una película pero ¿Ayuda para un trabajo práctico? ¿Es en serio? Era malísimo prestando atención como para que le sirva de algo su ayuda. —Aunque también me gustaría tener una cita antes si te parece. Joel lo miró con el ceño confundido por un instante antes de asentir con la cabeza. Al obtener una respuesta, continuó hablando: —Seguí con mi investigación en estos días donde no hablamos y me salía eso, que debía proceder con una cita —Joel lo miraba con una sonrisa.—Pero no sé que podríamos hacer ¿que puede ser? —Me parece bien una cita, justo estaba pensando en que me gustaría conocerte.—le contó, porque si el rizado podía hablarle de su trasero o le decía directamente que le gustaba, también podía decirles cosas así sin sentirse muy intenso. —¿Te gustaría una cita en el parque? Podríamos hacer un picnic —Me encantaría — le contestó Killian, con un amago de sonrisa en sus labios.  
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