Mansión Höller en el vecindario privado de Renania, Santiago de Surco, Lima, Perú, tras el regreso de la comitiva sobrenatural de visitar al último clan vampírico que firmó La Nueva Alianza. Tres años habían transcurrido desde aquella oportunidad que el Clan Walczak aceptó escuchar el mensaje que Los Höller y la comitiva sobrenatural tenían que decir a los vampiros, uno que tenía como portavoz al pequeño Viktor, quien se había convertido en todo un hombre al llegar a su edad de destino en ese corto período. Ahora, luciendo de veintidós años, regresaba a su hogar en Lima con la excelente noticia de haber calado en las mentes y corazones del último clan vampírico que aún era renuente de creer que ese joven, hijo de licántropo y vampira con alma, pudiera ser el representante del Dios Supremo

