En el Inframundo, tras siete años de exilio de los hijos de Satanás. El tiempo, magnitud física que junto al concepto de espacio limita y define la realidad, continuó su marcha, una que en el plano de los humanos difiere mucho del Inframundo, donde a veces un año humano puede sentirse como un segundo en los dominios del embaucador, y otras como una eternidad. Los cinco hijos de Satanás acusados de ser los principales responsables de la pérdida de la segunda piedra de luna de las tres que en un principio tuvo en su poder el principal exiliado de Los Cielos habían estado trabajando de sol a sol en la construcción del nuevo palacio, uno que igualaba al primero en tamaño y extensión, pero que se diferenciaba por el aura pura y santa que se sentía en toda la compleja estructura que sobresalía

