Cómo ya era costumbre, las miradas sobre Bastián era una especie de láser que intentaban desintegrarlo a toda costa,miradas de los asistentes de los editores, y otros columnistas temporales, pero está vez esas miradas tenían algo distinto. Estás mirada eran de cierta admiración; Bastián lucia impecable, su rostro afeitado sus nuevas lentillas. Incluso su peinado, o tal vez solo la confianza de Bastian, generaban en el una confianza que era capaz de exponer. Todas las miradas parecían de asombro algunas más discretas que otras pero todas dirigidas a Bastian. Sin embargo la final de pasillo, justo donde bastián, doblo para llegar hasta su cubículo, se encontraba Alexa, y la mirada de ella no era igual a las demás, la mirada de Alexa era, inquietante, como si con el simple hecho de ver a Ba

