Las nubes blancas rodeaban el avión, o al menos eso parecía, sin embargo el avión cruzaba a toda velocidad, por inmensas bolas de agua vaporizada, que parecía tener el aspecto de algodón de azúcar. Bastián observaba por la ventana aquel hermoso espectáculo, mientras Emiliano revisaba algunos asuntos de trabajo en su “laptop”. La azafata le llevaba una nueva copa de vino a Emiliano y una más a Bastian quien en un principio se había resistido a aceptar. Pero la insistencia de Emiliano, logró que esté cediera. —Bastián —miró de inmediato a los ojos, a Emiliano —Termine con Laila —infirió Emiliano —No Estoy seguro de si ya te lo había dicho, o de si en verdad ya lo sabías pero terminé con Laila —mencionó mientras cerraba la “laptop”, y la colocaba en un asiento hasta el otro extremo. —¿Q

