Aquella noche parecía una noche llena de emociones, llena de decisiones, y llena recuerdos. Para Laila, la separación con Emiliano, no era algo agradable, a pesar de haberlo engañado con su mejor amigo, Laila, sufría en su habitación durante todo el día y parte de la noche: la cama, las sábanas, comida chatarra, y algo de trabajo. Fueron el refugio de Laila, ella sabía que había cometido un error. Y sabía que Emiliano no le perdonaría lo que ocultaba. Su teléfono comenzó a sonar, en la pantalla, el nombre de Christopher aparecía, y Laila giró los ojos como si la llamada que recibía no fuera la que esperaba. —Si, bueno —Laila recogió su cabello detrás de su oreja mientras que colocaba la bocina del teléfono en el otro oído. —Hola… seguro que no esperas hablar conmigo, pero quiero saber

