Historia desarrollada en el monasterio del Tíbet. -¡Estoy harto, quiero salir de aquí como sea! -Ezequiel se daba cabezazos en la pared producto de la desesperación que tenía por seguir ahí encerrado. -¡Ya no lo soporto, tengo tanta hambre que me comería a todos esos monjes de una vez! Airet para sorpresa de los mojes no había bajado el ritmo ni un momento, se veía fresco, con la mente clara y con sus objetivos todavía fijos para actuar. -¿Qué es lo que te hace seguir firme? -Preguntó el monje aún sin aparecer en la sala. Pero Airet no respondió nada. -Tienes un espíritu poderoso pero en malos pasos, lejos de conquistar el mundo puedes destruirlo. -La voz por primera vez parecía que se movía siendo percibida por el agudo oído de Airet que no perdía detalle alguno. -Hemos tomado la deci

