capítulo 14: En casa

1274 Words
Jazmín Después de una agrable noche en mi nuevo hogar, me encuentro de camino a casa de mis padres, nunca había sentido tanto entusiasmo por verlos y darles un abrazo. Siempre me tuvieron en los mejores institutos y se preocuparon porque tuviera una buena educación, tal vez no sean perfectos ni los padres del año, pero se que dieron lo mejor de sí para que fuera feliz. Amar a mis padres es poco, he contando siempre con el apoyo de ellos en mis planes, incluso siendo su única hija, me dejaron tomar mi camino y cumplir mis sueños a pesar que eso les costaría estar a distancia de mi, gracias a su paciencia y amor, soy una persona con principios y valores incorruptibles. Mi madre tiene el poder de mover cosas con la mente, lo cual en su adolescencia le costó mucho controlar pero una vez pudo nadie ha tenido mejor puntería que ella. Mi padre por otra parte, desde que su hermano murió ya no es el mismo y su poder se ha vuelto débil desde entonces, ya que al ser gemelos compartían un mismo talento desde el vientre. Pero el amor de ellos los ha mantenido juntos a pesar de las diferencias y las adversidades. No conozco mucho sobre el pasado de mis padres, ni de mi madre cuando era joven, es algo raro, nunca hablan de eso... Ahora siento que es como un reencuentro familiar, después de que deje el nido y soy independiente, se siente cálido venir a visitarlos y estar compartiendo con ellos unos días. Por fin llegó a la urbanización donde viví cuando era adolescente y no puedo evitar sentir nostalgia al ver los parques y las calles que una vez anduve para ir al instituto y donde salía a caminar con mis amigas, y claro como no olvidarlo, donde me escapaba para verme con Andrew. Me aproximó a la casa, unas calles antes paso por el frente de la casa de la mamá de Andrew, esta más bonita ahora se ve que el padre de el no le niega nada a ella y la tiene como una reina. Ya justo afuera de lo que alguna vez fue mi hogar, estacionó el auto y me dirijo a bajar mi equipaje y cuando estoy en eso mis padres me logran ver la ventana. — ¡Hija! Ya llegaste — grita mi madre desde adentro de la casa y sale hacia afuera para recibirme — ¡Nuestra pequeña está en casa! — dice mi padre desde la entrada y se dirije hacia mi con una sonrisa. Mi madre me abraza con fuerza y mi padre toma mi maleta y mi bolso y se acerca para darme un beso en la frente y seguimos hacia adentro. — Hija hice tu comida favorita para almorzar — dice entrando a la cocina Mi padre se queda sentado en el mueble de la sala de estar y enciende su televisor para ver las noticias. — Madre, ¿cómo han estado los días por esta zona? Sigue siendo seguro eso espero que me digas. — preguntó mientras me siento en una silla del comedor que está frente a la cocina donde está ella sirviendo la comida. — Es tranquilo por aquí, gracias a la seguridad que nos hemos brindado entre vecinos, nadie se mete con nadie y todos estamos pendiente a horas de la noche si algo pasa. — cuenta ella dándome mi plato. Nos sentamos todos juntos en la mesa a comer y decidí hacerle unas preguntas ellos en vez de leer su corazón, son mis padres y quiero mantener ese respeto hacia ellos. — Mami... ¿qué pasó el día que desarrollaste tu poder? — pregunté y guarde silencio para escuchar una respuesta que no pudiera evadir. — Bueno... supongo que estás en edad de saberlo, ya tienes 27 años y no eres mi niña, ya eres toda una mujer. Todo comenzó un día que venía de regreso del instituto, vivía en el campo en un pueblo pequeño así que para ir a clases tenía que ir en bus y duraba hasta 1 hora en llegar. Un día venía de regreso y me bajé del bus unas calles antes de mi casa y decidí ir a un establecimiento a comprar dulces y galletas para comer antes de llegar a casa. Mientras iba caminando me tocó pasar por una calle que se encontraba sola pero al haber muchas casas con las puertas abiertas no tuve ningún mal presentimiento... De repente salen 2 ogros de una casa, uno me toma por la cabeza y me jala el cabello, el otro me toma por las piernas y me logran alzar llevándome hacia la casa de donde habían salido. Cuando entran me dejan caer en el medio de ellos, había 3 hombres y uno tenía una cámara para grabar vieja. El pánico entró en mi y comencé a gritar para pedir ayuda pero ellos solo se reían a carcajadas. Un hombre jala mi falda de uniforme y la rompen en menos de 5 segundos y yo comencé a llorar, no sabía que hacer, mis extremidades comenzaron a temblar sin parar y ellos solo se burlaban. El de la cámara comienza a grabar y les dice: — No tenemos mucho tiempo apurense, hagan lo suyo— dice el hombre mientras graba mi rostro lleno de lágrimas y se aleja para mejorar el enfoque. El ogro toma mi brazo y me jala hacia a el y empieza a besarme la cara lamiendo las lágrimas que corrían por ella, uno de los hombres presente en la habitación sujeta mis piernas y me quita los zapatos, en esos momentos mi impotencia había subido a un nivel que no alcanzare nunca a explicar. De pronto, mi cuerpo se siente caliente y todas las cosas presente en la casa donde estábamos comienzan a moverse y el pánico en mi no me había dejado abrir los ojos para ver lo que estaba pasando. Salió un grito de mi interior con todas las fuerzas que tenía y todos los objetos se rompieron, algunos salieron disparados como balas hacia cada uno de los que estaban ahí, matándolos rápido y sin oportunidad de reaccionar. Cuando abro mis ojos, los veo sin vida y agarro un pedazo de tela que estaba en una esquina de la sala y me lo colocó cubriendo todo mi cuerpo. El silencio de ese lugar me dio paz y aunque fue lo más traumante que pude haber vivido no lograron su cometido. Regrese a mi casa y mi mamá lloró al verme como estaba. Nunca mencionaron nada y mis hermanos fueron a buscar los cuerpos de los desgraciados y los tiraron al río para que se los llevara la corriente. A nadie le iba a importar ni iban a denunciar por ello, después de todo era el campo y en un pueblo humilde todos toman las venganza por sus manos, debido a la existencia de poderes nadie recurría a las autoridades a menos que fuera necesario. Después de todo eso mi mamá me enseñó a controlarlo y a sobrellevarlo sin hacer daño a nadie, mi poder fue creciendo y mi autocontrol también. — ¡Wow! Madre que profundo, entiendo porque nunca me habías contado, pero me alegro que de esa mala situación hayas sacado la mejor versión de ti. — dije sorprendida por la historia. — Hija siempre debemos sacar lo mejor de cualquier situación, todo es temporal y no podemos hacer eterno aquello que solo dura una pequeña fracción de segundo en nuestras vidas. Este consejo que me ha dado mi madre me ha hecho entender que he tomado las decisiones correctas...
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