capítulo 31

2088 Words
Andrew Estamos aquí, listos para salir a repartir regalos. Mi felicidad abunda con el simple hecho de tener al amor de vida aquí a mi lado. Se que ella es lo mejor que me ha pasado, no caben dudas en lo cabeza sobre eso. Me siento completo a su lado, crei que lo mío quedarme solo. Pero aquí me encuentro al lado de esta hermosa mujer, no le puedo pedir más al destino, solo puedo exigir que nunca se aleje de mi. Ya es momento de salir así nos dirigimos juntos a la casa. . . . Jazmín — ¡Buenos días! ¿Listo para la salida de hoy?— dice el señor Héctor mientra baja dos bolsas rojas enormes por las escaleras. Andrew se dirige rápidamente a ayudarlo. Logran bajar todo y llevarlo al auto para subirlo en la parte de atrás. —Señora Lucia ¿cómo la paso anoche? Me imagino que muy emocionada por la presencia de su hermosa y dulce hija.—digo y le doy un abrazo mientras caminamos hacia el auto. —¡Si! Estoy muy feliz, hace tiempo que no venía a vernos y ella me hacía falta la verdad. Se que mi esposo siempre está para mi y el dinero nunca ha sido nuestra dificultad, ella siempre no envía dinero y los cultivos de Héctor nos ayudan mucho económicamente. — responde ella contando un poco de su vida. — ¿Pero ustedes han tenido diferencias o problemas conyugales cierto? — preguntó y nos subimos al auto. — ¡Claro! Como toda pareja, hemos tenido ganas de asesinar al otro y enterrarlo en el jardín, pero tú debes saber que las reconciliaciones son la mejor parte de las discusiones — dice y suelta una carjada. — ¡Que bueno que el amor siempre le gana a los problemas! —exclamó — Dejame darte un consejo valioso para toda tu vida, el amor es mucho más importante que las riquezas o algo tan vano como el dinero. El amor es ese motor a seguir viviendo cuando te sientes a punto de morir o rendirte. Siempre seremos capaces de todo, pero por amor cualquier es débil o al contrario, seremos valientes e incluso luchariamos hasta el final por estar con esa persona. Valora la persona que tiene al lado mi niña, se ve que te quiere— dice y me guiña un ojo para que entienda que se refiere a Andrew. Sus consejos siempre ha sido los mejores que he recibido aún siendo yo la psicóloga, ella me ha dado las terapias que necesito. No puedo decir que la duda no llega a mi vida de vez en cuando porque si pasa, llega ese miedo y temor a las puertas de mi mente y tocan para tratar de invadirme, pero siempre busco cerrar esa posibilidad de pensar en perderlo. Llegamos al pueblo y nos bajamos para sacar las cosas. El Señor Hector se dirige al centro del pueblo, donde todas las casas alcanzan a ver ese medio. —¡Buenas Tardes señores! Somos sus vecinos Héctor Y Lucia, juntos a nuestros nietos Andrew y Jazmín, queremos hacer una donación muy beneficiosa para los niños — grita para que todos lo escuchen. Las personas comienzan a salir de sus casas y los niños sólo miran por las ventanas, la gente está a la expectativa de lo que va a pasar. — Mi esposa y yo vinimos a traer varios regalos y juguetes para todos los niños y bebés del pueblo, es que quiera aceptar nuestra humilde propuesta le pido que se acerque si pena— dice el señor Héctor hablando en tono fuerte para que lo puedan escuchar pero con una sonrisa de oreja a oreja que lo hacer ver como un anciano muy gentil y tierno. Las personas comienzan a acercarse, muchos niños entusiasmados corren hacia donde estamos estacionados. El señor Héctor, Andrew y la señora Lucia comienzan a repartir cada juguete y regalo. La alegría es sus rostros se ve claramente y es hermoso ver la felicidad de los niños y el brillo en sus ojos es tan adorable. Terminamos de repartir todos lo regalos y algunos niños daban las gracias y abrazan a la señora Lucia, solo ven como las lágrimas caen por sus mejillas, pero su sonrisa da a entender que esta llorando de felicidad. Que lindo es poder hacer algo por lo demás. Es triste que este mundo pague mal a las personas tan buena. Pero a veces quizás el destino permiten que vivan cosas malas para sacar lo bueno y la bondad que hay en ellos. Entre los consejos que ellos me han dado nunca olvidaré ese que dice: La respuesta apacible desvía el enojo, pero las palabras ásperas encienden los ánimos. Cuando ella me dijo, aprendí que debo hablar siempre en un tono que no haga encender a Andrew de rabia, para que después el no me conteste de la misma manera, ya que sería mi culpa. Ahora un consejo del señor Héctor que no olvidaré: Asi como la lluvia o el rocío desciende sobre la tierra seca y la refrescan, de la misma manera la paciencia y la virtud va a descender sobre el alma del creyente que responde a la voz de aquel que habla con sabiduría. No puedo creer que todo eso sea vivido y basado en sus experiencias. A veces me pregunto porque a ellos les ha tocado vivir una vida tan difícil si son tan buenas personas. Terminamos de repartir todo y es momento de irnos a casa. Nos dirigimos a la casa y en el camino Andrew recibe una extraña llamada. . . . Andrew Nos encontramos en la vida camino a casa de los señores Héctor y Lucia. Me extraña ver que la llamada es de un número desconocido así que decido contestar. Era alguien recitando un versículo de la biblia muy largo tanto que comienzo a sentir temor: Mejor es un bocado seco, y en paz, Que casa de contiendas llena de provisiones. 2 El siervo prudente se enseñoreará del hijo que deshonra, Y con los hermanos compartirá la herencia. 3 El crisol para la plata, y la hornaza para el oro; Pero Jehová prueba los corazones. 4 El malo está atento al labio inicuo; Y el mentiroso escucha la lengua detractora. 5 El que escarnece al pobre afrenta a su Hacedor; Y el que se alegra de la calamidad no quedará sin castigo. 6 Corona de los viejos son los nietos, Y la honra de los hijos, sus padres. 7 No conviene al necio la altilocuencia; !!Cuánto menos al príncipe el labio mentiroso! 8 Piedra preciosa es el soborno para el que lo practica; Adondequiera que se vuelve, halla prosperidad. 9 El que cubre la falta busca amistad; Mas el que la divulga, aparta al amigo. 10 La reprensión aprovecha al entendido, Más que cien azotes al necio. 11 El rebelde no busca sino el mal, Y mensajero cruel será enviado contra él. 12 Mejor es encontrarse con una osa a la cual han robado sus cachorros, Que con un fatuo en su necedad. 13 El que da mal por bien, No se apartará el mal de su casa. 14 El que comienza la discordia es como quien suelta las aguas; Deja, pues, la contienda, antes que se enrede. 15 El que justifica al impío, y el que condena al justo, Ambos son igualmente abominación a Jehová. 16 ¿De qué sirve el precio en la mano del necio para comprar sabiduría, No teniendo entendimiento? 17 En todo tiempo ama el amigo, Y es como un hermano en tiempo de angustia. 18 El hombre falto de entendimiento presta fianzas, Y sale por fiador en presencia de su amigo. 19 El que ama la disputa, ama la transgresión; Y el que abre demasiado la puerta busca su ruina. 20 El perverso de corazón nunca hallará el bien, Y el que revuelve con su lengua caerá en el mal. 21 El que engendra al insensato, para su tristeza lo engendra; Y el padre del necio no se alegrará. 22 El corazón alegre constituye buen remedio; Mas el espíritu triste seca los huesos. 23 El impío toma soborno del seno Para p*******r las sendas de la justicia. 24 En el rostro del entendido aparece la sabiduría; Mas los ojos del necio vagan hasta el extremo de la tierra. 25 El hijo necio es pesadumbre de su padre, Y amargura a la que lo dio a luz. 26 Ciertamente no es bueno condenar al justo, Ni herir a los nobles que hacen lo recto. 27 El que ahorra sus palabras tiene sabiduría; De espíritu prudente es el hombre entendido. 28 Aun el necio, cuando calla, es contado por sabio; El que cierra sus labios es entendido. Termino de recitar tantas palabras que me dejo pensativo y el hecho de todo tuviera razón, era algo para sentir que debía reflexionar sobre mi vida. Y cuando acaba todas esas sabias palabras comienzo a escuchar un susurro a lo lejos —Andrew soy tu amigo Adrián, debes venir ya para casa de tu madre,tu padre quiere asesinarla pero antes quiere torturar su cuerpo al máximo punto que muera de dolor. Y continúa en voz alta más versículos. Su deseo busca el que se desvía, Y se entremete en todo negocio. 2 No toma placer el necio en la inteligencia, Sino en que su corazón se descubra. 3 Cuando viene el impío, viene también el menosprecio, Y con el deshonrador la afrenta. 4 Aguas profundas son las palabras de la boca del hombre; Y arroyo que rebosa, la fuente de la sabiduría. 5 Tener respeto a la persona del impío, Para p*******r el derecho del justo, no es bueno. 6 Los labios del necio traen contienda; Y su boca los azotes llama. 7 La boca del necio es quebrantamiento para sí, Y sus labios son lazos para su alma. 8 Las palabras del chismoso son como bocados suaves, Y penetran hasta las entrañas. 9 También el que es negligente en su trabajo Es hermano del hombre disipador. 10 Torre fuerte es el nombre de Jehová; A él correrá el justo, y será levantado. 11 Las riquezas del rico son su ciudad fortificada, Y como un muro alto en su imaginación. 12 Antes del quebrantamiento se eleva el corazón del hombre, Y antes de la honra es el abatimiento. 13 Al que responde palabra antes de oír, Le es fatuidad y oprobio. 14 El ánimo del hombre soportará su enfermedad; Mas ¿quién soportará al ánimo angustiado? 15 El corazón del entendido adquiere sabiduría; Y el oído de los sabios busca la ciencia. 16 La dádiva del hombre le ensancha el camino Y le lleva delante de los grandes. 17 Justo parece el primero que aboga por su causa; Pero viene su adversario, y le descubre. 18 La suerte pone fin a los pleitos, Y decide entre los poderosos. 19 El hermano ofendido es más tenaz que una ciudad fuerte, Y las contiendas de los hermanos son como cerrojos de alcázar. 20 Del fruto de la boca del hombre se llenará su vientre; Se saciará del producto de sus labios. 21 La muerte y la vida están en poder de la lengua, Y el que la ama comerá de sus frutos. 22 El que halla esposa halla el bien, Y alcanza la benevolencia de Jehová. 23 El pobre habla con ruegos, Mas el rico responde durezas. 24 El hombre que tiene amigos ha de mostrarse amigo; Y amigo hay más unido que un hermano. Hiere al escarnecedor, y el simple se hará avisado; Y corrigiendo al entendido, entenderá ciencia. 26 El que roba a su padre y ahuyenta a su madre, Es hijo que causa verg:uenza y acarrea oprobio. 27 Cesa, hijo mío, de oír las enseñanzas Que te hacen divagar de las razones de sabiduría. 28 El testigo perverso se burlará del juicio, Y la boca de los impíos encubrirá la iniquidad. 29 Preparados están juicios para los escarnecedores, Y azotes para las espaldas de los necios. ... entre tanto silencio no puedo creer entro en shock, los nervios se apoderan de mi. Debo irme corriendo. Con todas mi fuerzas corro a la cabaña recojo todas mis cosas y le doy un beso a Jazmín en la boca. —Te amo, no lo olvides, yo voy a regresar, te escribiré cartas o tratare de llamarte, es una promesa no me olvides. Lo siento por irme así pero te deseo lo mejor mi amor cuídate. Pronto regresaré...
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