El avión despega de Cali con el equipo de Keysha a bordo, y las horas pasan entre conversaciones en voz baja y miradas llenas de determinación. Cuando aterrizan en el Aeropuerto Adolfo Suárez Madrid-Barajas, la diferencia horaria y el frío de la ciudad les golpean de golpe, pero no hay tiempo para descansar. Kenny y Kevin los guían hacia una salida menos concurrida, donde un hombre de traje oscuro los espera con un coche n***o y tintado. —Son los contactos de los que les hablábamos —susurra Kevin a Jared—. Se llaman Marcos y Lucía. Son de confianza, pero hay que ser cuidadosos. El trayecto hacia el refugio seguro es silencioso, mientras observan las calles de Madrid despertar a la vida. Al llegar a una casa antigua y discreta en un barrio residencial cerca de la zona donde se supone que

