Varios días antes en el trabajo de Vanessa.
— ¡Pero vaya! ¿No eres la zorra que estafó a mi exesposo?
Todos en el lugar miraron curiosos a la mujer que detuvo a Vanessa.
Ella trató de conservar la calma apresar de que ya todos la miraban como una basura. Se trataba de Eloísa, la exesposa del difunto padre de Manuel.
En automático los susurros e indirectas no se hicieron esperar.
Resultó que su jefe actual era un viejo compañero del padre de Manuel.
Y que hasta ese momento se enteró que era cuñado de Eloísa.
Suspiró profundamente y entró a la oficina de su jefe a anunciarla.
— ¿Cómo está ése bastardo tuyo? ¿Ya saben tus vecinos que eres una mujer de la vida fácil? Hum! Lo dudo, de ser así ya te habrían sacado a patadas de ése edificio.
Aunque bueno, como ahora te estás acostando con el hijo de tu ex amante. Y te cuida bastante bien, supongo que se detienen por eso.
Eres lo suficientemente calculadora y facil como para buscar hombres con algo de influencia y dinero.
Hay que admitirlo, eres bastante inteligente...
Vanessa guardó silencio y la escuchó. No era que estuviera muy equivocada tampoco. Era la realidad y debía aceptar que, a pesar de ser cínica, no tenía intención de pelear con esa estúpida mujer.
Tobías había demostrado su fidelidad y esmero mucho tiempo, incluso estaba llevándose bastante bien con Manuel apresar de todo.
Ella, de ser una persona solitaria y desconfiada, le había permitido entrar y salir de su casa como quisiera, incluso quedarse con Manuel y aceptado poco a poco incluso que le ayudará a cuidarlo.
Con el paso del tiempo, comenzaba a sentirse sola cuando no estaba, a extrañarlo y querer tocarlo cuando estaba de viaje de negocios.
Tobías era un hombre amable y tierno, al cual una fachada cruel no le quedaba para nada. Aunque sus palabras eran hirientes, casi siempre tenía razón.
Su curiosa manera de pensar era contradictoria. En ocasiones permanecería en silencio y aceptaría lo que le decía, pero otras su orgullo herido y la humillación que la hacía sentir eran insoportables.
Pero jamás, en su vida, se doblegaria ante él. Incluso si llegara a ser necesario y posible, desaparecería sin dejar rastro. Cosa que él sabía perfectamente.
Desafortunadamente, después de ése día, cualquier tipo de respeto, se desvaneció. Los hombres comenzaron a tratarla como una mujerzuela y las mujeres la desdeñaban y criticaban día y noche.
Eloísa, iba más seguido sólo para humillarla, cuando le presento su renuncia a Isidro, él "sorprendido" Le pidió que lo pensara por su hijo. Aunque parecía más una burla que un consejo.
Vanessa trabajaba mucho mejor que cualquier empleado, era diligente y bastante buena para resolver emergencias. Y, además, le pagaba mucho menos que a cualquier otro asistente varón.
Para evitar que se fuera, se comprometió a "apoyarla", le "suplicaba" a su cuñada que se mantuviera lejos de la oficina, pero cuando llegaba, solo se encogía de hombros con impotencia.
Vanessa renunció varios días después, sin alguna indemnización u otra cosa. Ése día que iba a recoger su liquidación, fue cuando Tobías abrió la boca de más.
Ya no le quedaba mucho con qué contar, ahora estába embarazada y no tenía el valor de abrirse a Tobías, algo en su interior le impedía hablar con él.
El pánico a ser abandonada de nuevo, la humillación que conllevaría, el hecho de amar a alguien y quedarse sola otra vez. Ya no confiaba en nadie, y menos, después de los tratos que recibía por parte de él. Sabía que era imposible para él olvidarlo, y no quería vivir una vida llena de reproches y humillaciónes constantes.
Todo fue muy difícil y confuso para ambos. Ninguno estuvo de acuerdo en dar un paso adelante por miedo, y, desgraciadamente, ése sería su peor error.
Y con el cuál, cargarían el resto de sus vidas.
Vanessa suspiró profundamente y se recostó tratando de descansar un poco. Se sentía muy cansada física y mentalmente.
No sabía que era lo que haría, pero después de un rato más de tranquilidad, se rindió.
Estaba bien que por lo menos estuviera con el bebé, no era tan irresponsable como para desaparecer pese al gran problema y el pesado ambiente.
Reconocía que a veces ella misma no sabía lo que quería ni porqué se sentía tan enojada de repente.
Pero solo hasta que las discusiones pasaban y recapacitaba sobre la discusión, ella misma se sorprendía.
Por el momento dejaría las cosas como estaban, sí él demostraba ser mejor de lo que había sido su padre, entonces las cosas cambiarían.
Mientras tanto.
Manuel se quedó en casa bastante preocupado, después de escuchar en varias ocasiones como hablaban de su padre, su rencor hacia él cada vez se hacía más fuerte.
El hombre ya estaba muerto, pero había algo que no cuadraba en todo eso, ya sea que no hayan hablado de ello o que ellos mismos ignoraban.
Pero...
Parecía no importarle a nadie. Mientras estudiaba y analizaba dio un suspiro que cualquiera que lo viera le causaría gracia.
Pero el niño parecía un hombrecito bastante serio y responsable. A su corta edad ya era consciente de muchas cosas, e incluso las analizaba mejor que alguien mayor.
Pero debido a los problemas y si mostraba mucha percepción atraería problemas para su madre.
No le importaba nada más en el mundo que crecer y poder defender su existencia, honor y proteger a su extraña madre.
No debía permitir que nadie los hiciera menos con o sin dinero, y, así le costará la vida se aseguraría de ser el mejor de todos.
Al grado que cualquiera tendría que bajar la mirada al hablarle.
Nadie sabía lo que pasaba por esa pequeña cabeza llena de objetivos y aspiraciones, pero pocos se imaginaban que se volvería el más grande entre los grandes por cuenta propia.