Capítulo 2

1321 Words
Me acomodo los libros en la bolsa que tengo en mis hombros y meto en ella mi celular sin mirar mi camino, lo que ocasionó que me golpeara con el hombro de alguien que corre hacia el edificio color blanco por fuera y que por dentro no es nada más y nada menos que la universidad, miro a la persona susurrando un '' lo siento '' y camino hacia dentro de la escuela que ya está lleno de personas que están metidos en sus asuntos al igual que yo. Entro con dificultad porque hay muchas personas quienes se dirigen a sus salones y yo voy hacia mi respectivo salón. —Mia, hola. —Llegó Giovanna, mi mejor amiga quien se situó a mi lado al caminar mientras agarraba su bolso con una mano, con la otra su café y en la boca tenía su celular. Yo hice una mueca, le agarré su café y ella agradeció con la cabeza. ¿Qué te sucedió? —Le digo mirando su cabello que estaba hecho un desastre y al ver su cara que debajo de sus ojos tenía unas bolsas de color gris. No dormí nada y me levanté tarde - —Eso se nota ... —reí y ella rio sarcásticamente específicamenteQué ha estado haciendo? —Estaba muy ocupada con mi nuevo trabajo, no sabes lo que es trabajar con un maniático del control - sospechado sonoramente mientras me quitaba su café que estaba cargando, ya había recibido su celular en su bolso y tenía una mano libre. —Pero ese no es el problema, el verdadero problema es Gerard, es un maldito dolor de cabeza, no deja de hablarme. Al parecer no sabe el significado de la palabra '' Terminamos '' —Gerard había sido su novio por un año pero en un día de copas él le había puesto el cuerno y por eso ella al enterarse lo ha insultado demasiado, pobre de ella, pero también pobre de mí por aguantar a mi amiga llorar por un mes entero evitando sus actos suicidas. —Habla con él. —Le dije con obviedad, pero ella negó con la cabeza mirándome como si estuviera loca. —Jamás, el idiota me ha engañado ... Ahora es libre de hacer lo que quiera con aquella rubia que encontré a sus pies. —Murmuró molesta y yo no evité sonreír ante la fuerza de voluntad que ella tenía. —¿Cómo te fue a ti con el hermoso hijo de tu en paz descanse ex jefe de tu jefe? —Hice una mueca al recordar a Alexander Rickford y al recordar lo que me ha dicho y cómo me lo ha dicho —Bien, creo ... ya sabes, el típico hijo de papi.— mentí. No te creo ... sé tan inteligente y sobre todo guapo ¿Está guapo en persona? —Guapo sí es, pero es un gran estúpido y sí, también era un misterio en las revistas de espectáculos, muy pocas personas tuvieron la suerte de encontrar y tomar una foto desde lejos. Sin embargo, la primera vez que vi en la empresa era cuando su padre aún vivía y posteriormente le comunicaba a Giovanna que era una persona muy atractiva, aunque no había tenido la oportunidad de mirarlo de cerca, cosa que ayer había cambiado por completo. —Ni tanto. —Dije restándole importancia, no quiero hablar del jefe de mi jefe porque no quiero recordar cómo encontré en el acto con una mujer pelirroja. —Qué decepción ... - ella se sentó en su lugar donde siempre se sentó y yo me envió a su lado asintiendo, porque sí fue una decepción ver a ese hombre tan hermoso, pero tan malo en persona. *** Cafetería. ¿Cuántas cucharadas de azúcar eran? Estoy en un dilema gracias al café del señor Gurmot y tal vez me regaño de nuevo por ser tan despreciado y mala haciendo café. No entiendo porque me quedan muy mal sí es tan fácil, la cafetera lo hace todo. Pero por alguna extraña razón la cafetera no me quiere. Es tan estúpido que hasta un bebé lo podría hacer. Me masajee las sienes esperando que algo caído del cielo me dé la oportunidad de que esta vez el café que esté haciendo mi salga bien. Esto es culpa de mi madre que me ha hecho tan inútil porque no me ha enseñado a cocinar. Y cuando enserio lo intento, me sale horrible la comida; no entiendo por qué si lo hago todo como los pasos lo dicen. Miro una vez más el café, no puedo hacer ni un café bien, qué inútil soy ... tal vez Alexander tiene razón y no me ha subestimado. NecesitamosNecesitas ayuda? —Me dijo una linda pelirroja que estaba a mi lado quien al ver que estaba estresada y desesperada mirando al café le di pena. Me sonrojé un poco y asentí apenada, ella sonrió y se puso a hacer el café mientras yo miraba sus movimientos. Todo lo que hace es lo que justamente hago yo ¿Por qué me queda mal? Ah ya. Ella oprime el botón azul, yo el rojo ¿Eso tiene que ver? [Creo que no, simplemente te emocionas al ponerle cucharadas de azúcar y tu jefe te regaña porque está muy dulce] Nunca entendí los gustos del café dulce / amargo. —Gracias. —Susurré quedamente mientras miraba al café haciéndose mientras la chica se volteaba hacia mí con una sonrisa muy linda, creo que no puedo sonreír así de bonito. Ella era voluptuosa y tenía los ojos color azul, de lo contrario yo era castaña clara con ojos que en realidad no tenían color específico; mi madre dice que son verdes azulados, pero otros dicen que son verdes oscuros, no sé, no me veo todo el día en el espejo; más bien no tengo tiempo para esas cosas, o estoy trabajando, en la escuela o haciendo tarea. Mi vida es un caos. -No hay de qué - me tendió la mano amistosa la cual miré que tenía una gran manicura, mientras yo simplemente tenía las manos ... ¿normales? —Soy Melissa, soy nueva. - ¿Por qué es tan perfecta? Hasta su nombre es bonito. —Yo soy Mia, un gusto. - dije apenada por la ayuda que había recibido para hacer un café simple. ¿En qué departamento estás Mia? - Me miró con una sonrisa la cual devolví amable, al fin y al cabo, ella me había ayudado con el café y de nuevo me salvará de no ser despedida. —Departamento de publicidad con Gurmot - dije orgullosa porque ella tiene un nuevo empleo más pequeño que el mío en esta empresa, ya que comenzaste con el departamento de correspondencia, pero poco a poco fui subiendo de puesto. - ¿Y tú? —Yo soy la nueva secretaria del señor Rickford. - bajé los hombros qué había subido en forma de orgullo, simplemente su puesto era mejor que el mío y es que he estado muchos meses en esta empresa. Mi autoestima está en el suelo. Un sonido me sacó de mi tristeza demostrando que el café ya estaba listo y por fin ya podría salir de allí. Con la felicidad más grande lo puse en una taza y me volteé para irme de ahí lo más rápido posible. —Muchas gracias, Melissa. No veo luego - dije amable a lo que ella respondió un '' hasta luego '' y con eso me fui dando zancadas de ahí preocupada de que el café no se vaya a caer. Noté que ella miró preocupada el café que tenía en las manos, sin embargo, pensé que temía que yo me cayera con él, porque tal vez habría notado mi torpeza. Con mucho cuidado caminé más rápido concentrado en el café para que no se me cayera y al notar que me acercaba a esa puerta, sonreí, sin embargo, un cuerpo me cubrió mi campo de visión, ya que se había cruzado enfrente de mí y en cuestión de segundos todo el café que estaba en la taza se tenía en el traje caro de la persona que tenía enfrente. Eché un gritito y empecé a murmurar muchos '' lo siento '' al ver la cara del quemado por el café. Alexander Rickford.
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