Capítulo 6

1171 Words
ÉI cerró la puerta y corrió por delante haciendo que yo lo mire en el gran vidrio que separó el interior del coche con la lluvia fuerte que ocurrió afuera, se envió rápidamente en el otro asiento encendiendo la calefacción haciendo que mi cuerpo se sienta un gusto por estar ahí dentro y no estar afuera como hace unos segundos empapada. —Mierda, Mia ¿Qué hacías en medio de una feroz lluvia? - gritó molesto y yo lo miré abriendo los ojos llenos de miedo, el me miró con los ojos llenos de furia y yo temblé por dentro. —Yo ...— mi labio inferior tembló al igual que mi voz, él se agarró la cara con frustración y yo no pude evita bajar la mirada hacia mis piernas que estaban juntas y mi pantalón que esta empapado. ¿No piensas? Te enfermarás. No sé qué mierda tienes en el cerebro y también me pregunto si en realidad tienes uno. - Yo lo miré incrédula y unas ganas inmensas de llorar llegaron. - Sólo a ti se te ocurre caminar en medio de la lluvia. Es increíble, eres tan ... - Se agarró el cabello con desesperación y me miró a los ojos que por cierto ya estaban con lágrimas acumuladas. —Yo ... lo siento. —Las palabras se me salieron sin pensarlo siquiera. El asintió y se acercó a mi tocando mi cabello que estaba mojado y luego subió la calefacción un poco más. Miró hacia la ventana de un lado y luego me miró con preocupación - ¿Por qué establece en medio de la lluvia? - Dijo con una voz más tranquila y controlada que podría ser llamada dulce. —Yo ... - mi labio inferior volvió a temblar y luego me limpié la nariz, no sé por qué estoy actuando como si fuera la culpable. - Estaba yendo a mi departamento. El abrió los ojos sorprendido —¿Caminando? - Yo asentí en silencio y el miró hacia el frente tratando de ignorarme, pero luego de unos segundos tal vez de estar pensando algo que definitivamente no tenía idea, ya que era extremadamente difícil interpretar lo que este hombre piensa, es un enigma Aproveche a mirar su perfecto perfil cuando considere hablar de nuevo. ¿No tienes coche? -No. - Susurré con una culpabilidad que no tenía idea porque tenía, pero ahí estaba, la culpa carcomiéndome. [¿Qué te ocurre Mia?] ¿Por qué no me lo dijiste? - Susurró y por fin me miró de nuevo. Yo me sorprendí ante esa pregunta que me sorprendió por sorpresa. Yo entreabrí mi boca tratando de contestar, pero las palabras no fluían ni de mi boca, ni de mi mente. - Te pude haber llevado a tu departamento, no estarías así ... - el cerré de momento por que con este último comentario me había dejado con la boca abierta. ¿Por qué no me lo ha dicho? —Porque tu no me lo ha preguntado. - contesté un poco molesta, ahora él estaba reprochando algo que no era mi culpa, no es mi culpa no decirle, puesto que no debería decirle a todo el mundo que es con mi vida, él es un desconocido. El cambio su semblante a molesto y se agarró el cabello con frustración. ¿Y por lo menos no pudo tomar el autobús? - me reprochó. Mis mejillas se encendieron, ahora me está echando la culpa. No, ya que no hay autobuses a esta hora. - dije mirándolo molesta y alzándole la voz ¿El que es para hablarme de ese modo? ¿Y porque eres tan miserable? ¿Por qué no te compras un jodido coche? - gritó mientras golpeaba el volante y mi cara se rasgó triste, estaba decepcionada, de nuevo. ¿Tú que piensas? ¿Que todos tienen la misma posibilidad de comprar un coche ?, Pues déjame decirte que no, no tengo dinero para que una carcacha y por eso trabajo para pagar mis estudios por que como él dijo no soy rica como tú que lo tiene todo. - Alcé la voz enfrentándome a él dejándolo con la boca abierta. - Ya tengo demasiado con mi miserable vida para que venga usted y recuerde lo miserable que es, y ¿sabe qué? No me importa ser miserable. - me bajé molesta y dispuesta a caminar sola por las cuadras que me faltan —Métase el dinero por el culo, si quiere. - Grité antes de cerrar con un portazo y correr con la lluvia encima de mí con las lágrimas saliendo por los ojos y mi mirada puesta en el camino. Mierda, ¿Qué acabo de hacer? ¿Por qué pierdo la paciencia cuando estoy con él? Sin embargo, no me arrepiento de nada, definitivamente sé que él merece eso y más por ser tan grosero y prepotente. * * Me envió en la mesa de la cafetería de la escuela para tomar un pequeño respiro y tomar algo de la dispensadora de alimentos que tenía enfrente cuando alguien que conocía muy bien se envió en la mesa enfrente de mi impidiéndome la vista hacia el dispensador. —Pareces un zombi. - Era Giovanna que estaba enfrente mío con una sonrisa que borró rápidamente al notar que su chiste no me dio gracia. ¿Qué te sucede? Yo me tomé unos momentos para mirar la desesperación de lo que está pensando y quitando mi vista hacia el punto fijo que tenía un lado del dispensador. No he dormido, últimamente tuvo mucho trabajo y con los exámenes, todo me tiene estresada. - contesté mirando a la nada y mi amiga se posicionó entré el punto invisible que miraron y mi mirada. —Creo que deberías relajarte un poco, tal vez si vamos a la disco ... —respondió emocionada y yo negué con la cabeza evitando esa idea loca que tenía en su cabeza. No tengo tiempo para eso, necesito terminar otro informe y también estudiar farmacéutica, es un dolor de cabeza. —Me masajee las sienes frustrada mirándola por fin a los ojos, mi amiga era morena con ojos claros y una bonita sonrisa. Ella siempre ha sido voluptuosa, así que los hombres siempre la miran caminar, siempre ha sido el centro de atención de lo contrario a mí, yo soy la que está a un lado mientras mi amiga brilla, al igual que su carácter era extremadamente extrovertida lo que la llamativa y agradable para toda persona que estaba cerca de ella, sabía que ella se preocupaba por mí y por mi bienestar, sin embargo tal vez ella se relajaría más yendo a la discoteca y por mientras yo, podría divertirme observando las locuras que mi amiga haría y también cuidando que no le ocurriera nada. Por un momento pensé que sería una gran idea salir con ella un poco más, sin embargo, no me permitiría perder el tiempo que definitivamente necesito para trabajar y estudiar. ¿Vés? Por eso necesitas ir a relajarte un poco, mira tú nuca - me tocó debajo de entre mis hombros. - Estás muy tensa, vamos, hace mucho que no nos vamos a divertir. No puedo, lo siento. - Estaba cansada de esto así que me levanté de la mesa - Hablamos luego. - Le sonreí y salí de ahí hasta llegar a mi siguiente clase.
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