Narra Alexandra:
Tomamos un taxi para ir a la casa de Emma, no tengo ni la menor idea de donde queda, definitivamente tengo que aprender sobre las comunas y calles de Santiago. Al llegar, pago el taxi, aunque Emma reclame, al bajar quedo asombrada por la hermosa casa que veo frente a mí. Es hermosa, hogareña, no es grande ni tampoco pequeña, creo que es ideal para los dos hermanos y lo único que me pregunto es si tendrán una habitación para mí.
Entre risas entramos y miro alrededor, para ver la decoración de la casa, que es hermosa y se pueden apreciar retratos de ambos hermanos, aunque ninguno es de cuando eran pequeños, solo desde los 12 años en adelante, no digo nada por eso, no es algo que pueda cuestionar.
Emma me enseña su habitación, luego me lleva a la fuerza a la habitación de su hermano, se nota que es bastante frío y serio, todo es gris, sin color. Todo lo contrario, a la de Emma que es puro color por todos lados.
—¿Dónde voy a dormir? —pregunto al ver que no me muestra mas habitaciones
—Lo siento, lo olvidé, dormirás en la habitación de invitados, te llevo allá —dice tomando camino hacia le lado contrario de su habitación. No alcanzamos a dar tres pasos cuando abre la puerta continua a la del cuarto de su hermano y dice sonriendo —. Esta será tu habitación, pon tus cosas mientras le envío un mensaje a Mateo para que no este llamando. Luego vas a la sala para comenzar a beber.
Dejo mi mochila en la cama, no llevo mas que cosas de aseo, Emma insistió en que tiene pijamas nuevos que me quedará bien. Mi celular suena cuando estoy saliendo de la habitación. Lo tomo y contesto sin mirar, ya que las únicas personas que llaman son Carmen, Emma que ya está conmigo y las compañías de telefonía ofreciendo planes y ofertas.
—Alo —es una palabra que todo dicen al contestar y se me ha ido pegando.
—Hola Alex, solo llamo para avisar que no creo que llegue a dormir, quiero asegurarme que tu te quedarás para no preocuparme —contesta Mateo
—No te preocupes, me quedaré aquí. Disfruta tu salida, mañana nos vemos.
Termino la llamada porque Emma grita mi nombre, recibo un mensaje de Mateo
“Te molestó saber que no llegaré a dormir?”
Leo dos veces el mensaje, hasta que me doy cuenta que termine la llamada sin despedirme, no lo hice con mala intención o porque esté molesta, solo fue… la verdad ni se porque fue.
“Lo siento, nada que ver, solo el nos vemos fue una forma de decir adiós. Chao.”
Guardo el celular y voy a la sala donde Emma baila una canción de Los bunkers, es contagiosa y me esta comenzando a gustar el grupo, por lo que ambas terminamos bailando con la canción “bailando solo”.
La noche avanza y bebemos, bailamos y reímos. Hasta selfies me he tomado con ella, aunque no tengo ninguna red social, por miedo a ser encontrada. Alrededor de las 5 de la mañana Emma bosteza y tengo que reconocer que igual tengo sueño, entre ambas decidimos dar por finalizada la noche. Miro la mesa y veo que hay más de 12 envases de cerveza vacíos, ¡hemos bebido mucho!
Me entrega un pijama, que no es mas que una blusa de seda con tirantes en los hombros y un short demasiado pequeño para mi gusto, menos con mi contextura gruesa en las piernas y trasero. Voy al baño y me cepillo los dientes mientras me desmaquillo, ya que en la peluquería nos pusieron como reinas, palabras de ellas. Finalmente veo la cama y sonriendo me acuesto en ella. Siento cansancio y debe ser por todo lo caminado y bebido, además, de bailado. No tardo en quedarme dormida.
Un olor extraño me despierta, un aroma exquisito a café, con una mezcla de perfume de hombre. Sonrío imaginando que estaba en una pesadilla y que es Caleb quien me trae el desayuno a la cama, quisiera que eso pasara.
—Buenos días —escucho una voz que no es la de mi esposo, eso quiere decir que no fue un sueño, que si estoy en Chile y lo peor que esa voz es del hermano de Emma.
Abro los ojos y miro mi cuerpo, apenas cubierto por un mini pijama que para mi gusto me queda demasiado apretada. Las tapas con suerte tapan una pierna y la otra esta completamente destapada, le estoy dando la espalda a la puerta, por lo que Mateo no debe saber que estoy despierta.
—Te tensaste, por lo que creo que eres consciente de que estas destapada, casi desnuda, muuuuy sexy y en mi casa. Además, cabe destacar que estas en mi cama.
Me levanto y quedo sentada en la cama, miro alrededor y la verdad es que no recuerdo haberme acostado en esta cama, yo me fui a la habitación que me dijo Emma. Mateo tiene razón, estoy en la habitación de él, no entiendo como llegué aquí si yo me acosté en la cama de otra habitación.
—¿Cómo llegué aquí? —pregunto confundida completamente
—Bueno, mi hermanita y tu estaban en mi cama, Emma despertó hace media hora y se fue a su pieza.
Mas confundida quedo con lo que dice, creo que he vuelto a hablar y hacer cosas dormida, algo que no hacía desde mi adolescencia. Espero que no me preguntaran nada, porque cuando estoy así respondo con total sinceridad sin recordar al despertar lo que dije o hice.
—Lo siento, no recuerdo nada…
—Vaya, eso que vi pocas botellas de cerveza.
—No es el alcohol, es algo que hago desde niña, solo que no lo hacía hace bastante tiempo, podría decir que soy sonámbula.
—Ahora entiendo. Bueno te traje café, Emma quiere desayunar en la mesa, es un poquito caprichosa en algunas cosas y si no bajas vendrá por ti y te llevará, así como estas vestida, aunque para mi no es problema, por le contrario, es una vista muy agradable.
Me extiende el café y lo tomo, sin decir mas se retira y me quedo sonrojada, avergonzada y confundida. Ahora ¿cómo voy al otro cuarto sin que alguien me vea? Tomo mucho aire, le doy un buen sorbo al café y finalmente me levanto, ¿Qué van a ver que no hayan visto? Con la poca personalidad que tengo vuelvo a donde debería haber dormido y me pongo una bata para ir a ducharme, en la mitad del camino me encuentro a Emma que venía a buscarme
—Tengo listo el desayuno, vamos —toma mi mano llevándome
—Yo iba a ducharme…
—Primero desayuna, luego lo demás, preparé panqueques —me informa contenta, suspiro y la sigo, por lo menos ya tengo algo que me tapa la segunda piel que usé de pijama.
Me siento en la mesa, al lado de Mateo, frente a mí esta Emma, ella sirve y habla del estupendo día que hace afuera. Propone ideas de bañarnos en una piscina que tienen en la terraza y tomar sol, antes de poder decir algo noto que Mateo está mirándome sin ningún tipo de vergüenza, eso me hace sentir nerviosa.
—Creo que debería ir a casa después del desayuno…—digo esperando que Emma note mi incomodidad
—¡Mateo! Estas molestando a Alex con tu mirada de te quiero comer. Alex, disculpa al idiota de mi hermano, es solo que le hace falta experiencia en cuanto a controlar sus deseos, ya sabes un idiota —dice levantando los hombros restándole importancia a lo que dijo —. Por traje de baño no tienes que preocuparte, tengo varios y mas de alguno te quedará.
—Gracias por la invitación, pero prefiero irme, tengo que ordenar la ropa que compramos ayer y organizar todo para mañana. Además, creo que dormiré otro poco en casa.
—Esta bien…
Escucho la voz desanimada de mi amiga, pero no quiero seguir aquí, menos con Mateo. Me pone nerviosa y no me gusta esa sensación.