Por fin acaba el día caótico. Dejo mi escritorio en orden y entro en el ascensor. Es de noche y mi cuerpo aclama a gritos dormirme. Mi trabajo no es que sea duro, solo que por el embarazo las cosas me resultan muy agotadoras, como si estuviera haciendo el doble de una de ellas. Salgo del ascensor y me encuentro con Marcos esperándome en la entrada de la empresa. Meto mis manos dentro de los bolsillos de mi abrigo y camino hasta donde él. -¿llevas mucho tiempo esperándome? -pregunto apenas llego. -no florecilla, ¿nos vamos? Asiento. Cuando ya estamos dentro de su carro, puedo respirar, pensé que iba a toparme con Oliver otra vez y pasar ese momento incómodo. Él conduce mientras me cuenta su día. Lo escucho atentamente pero mi mente no me deja conectar sus palabras para entenderlas

