-Marco, ¡que alegría escucharte! ¿cómo has pasado? -me siento en la cama en posición de indio. -pues ahora mejor desde que te escucho, ¿Y tú? -ay no exageres, estoy bien gracias por preguntar -contesto con amabilidad. -me alegro Kate. Quería preguntarte si ¿siempre me vas a aceptar la salida? arrugo el entrecejo, un poco confundida. -disculpa pero, ¿De que salida hablas? -oh bueno... Sabes que llevo invitándote todo este tiempo a comer y pensé que tal vez podrías ahora -noto nerviosismo en su voz, que tierno. -ah si, ¿te parece este fin de semana? -excelente -se hace un silencio en la llamada. -oye, perdón que me meta en tus asuntos personales, ¿Por qué ayer no viniste a trabajar? Trago saliva buscando la excusa perfecta para esta situación. -me encontraba indispuesta Marco -ha

