Mi nueva vida.

1042 Words
Mis padres me estaban esperando en casa, sospechaban que probablemente Dennis me sacaría del apartamento con mis cosas. Están furiosos al ver que tenían razón y por algo era el deseo que me mudara con ellos, su enojo es porque con mi humilde trabajo fui yo quien se hizo cargo de los pagos del apartamento y como era costumbre todo lo que él compraba lo terminaba pagando yo. Después de contarle a mis viejitos todo lo que pasó y todo lo que me dijo Dennis fui a acomodar mis cosas en mi nueva recamara y digo nueva porque mis padres se mudaron a esta casa tiempo después que me fui a vivir con Dennis así que para mí es nuevo vivir aquí. Terminé muy tarde guardando mis cosas y acomodándolas de manera que se viera bonito y limpio. — Buenos días, se te hace tarde para el trabajo hermana..... Me dice Gabriel tirándose encima mío —Quite … le grito… — me vas a sacar mi sistema digestivo. Y si se lo preguntan efectivamente mi madre nos escogió el nombre a los dos, siempre soñó con tener gemelos, pero eso no se logró y de igual manera uso los nombres que tanto quería. —Ya es tarde, levántate.. Me recuerda cuando eramos niños y era yo quién lo iba a despertar por las mañanas tirándome encima de él. —¿En serio? No puede ser. —Vamos, yo te daré un aventón…. Dice él levantándose al fin, mi pobre cuerpito quedó como Don Ramon cuando fue aplastado por el Señor Barriga. — Está bien, pero que no duela por fa....digo sarcásticamente. Gabriel se me queda viendo extrañado por mi comentario y yo no puedo evitar mi risa. —Lo siento hermano, dijiste aventón. —¿Sabes qué? Eres imposible. —Lo sé, somos hermanos … digo riéndome —Te odio Gabriella. —Ya vete para alistarme. Bajo a desayunar y me encuentro con un delicioso desayuno mi estomago ruje del hambre ya que el día anterior no probé bocado por tanto trajín. Gabriel me pasa dejando al trabajo, estoy algo ofuscada por como reaccionen todos, no quiero lastimas, pero tampoco quiero que me sean indiferentes, no tengo idea de que decir o actuar y la verdad tengo algo de miedo. —Buenos días chiquillos..... Saludo al entrar a la tienda. Todos se quedan sorprendidos al verme, por más que quise ocultar el morado de mi rostro fue imposible, supongo que por eso me ven alarmados. —Hola Gabi, me alegra verte de nuevo. —Gracias Leandro. ¿Cómo va todo? … Leandro es el administrador de la tienda y mi jefe inmediato. —Todo bastante bien. —¿aún sigo aquí trabajando? —Por supuesto, que pregunta es esa mujer. Yo sonrío con un alivio, no podía darme el lujo de perder el trabajo y eso me estaba carcomiendo viva. Bianca, mi querida amiga viene gritando como loca desde el mostrador de maquillaje al otro lado de la tienda y se me tira encima. —Amiga, te extrañé mucho.... Me dice mientras me da besos y observa mi rostro golpeado. —También yo Bia. —No lo puedo creer Gabi …. Lo dice con sus ojos aguados y me abraza … —que sigas viva después de lo que pasó es un milagro, me asusté mucho. —Lo sé, creo que por esta me salvé amiga. —Te quiero. —Vamos Bia, estoy bien, no te preocupes. —Ok Todos me recibieron con abrazos y mucha alegría, en realidad creo que no puedo pedir mejores compañeros y amigos de trabajo que ellos. Me siento más tranquila al respecto no hicieron preguntas sobre que había sucedido después de que me llevaron al hospital, excepto Bianca claro está y lo que me sorprendió más fue cuando empleados de otras tiendas llegaran a darme la bienvenida, se siente bien estar de vuelta creo. —Amiga necesito que evacues una duda existencial ¿puedes? —¿otra amiga? ¿Cuál? —El muchacho que te llevó al hospital es el mismo que habías atendido temprano ¿verdad? —Sí Bia, se quedó conmigo toda esa noche, ya después cuando desperté nuevamente no estaba supongo que tenía que irse. —MMM ¿te dijo como se llama? —Obvio, se llama Alessandro … le digo riendo abrumada por el interrogatorio … — ¿Por qué tantas preguntas? —Es que debo agradecerle que haya salvado a mi mejor amiga. —Vamos Bia no digas eso ¿sí? Todo está bien. Me hacía sentirme mal por lo que había pasado, no puedo negar que sentí miedo cuándo Dennis me arrastraba con fuerza a las escaleras y he llegado a creer que ese día si no hubiera pasado eso probablemente me hubiese pegado. Lo más tierno del día fue el hecho que me invitaran a mi primera cena de empleados por mi regreso y es a la primera salida que logré asistir sin dar explicaciones o pedir permiso obviamente avisé a mis padres para que no se preocuparan. Las cenas son normalmente pizza, tacos o cualquier otra cosa que sea frituras, no podía ser de otra manera si me lo preguntan. — ¿pizza de qué vamos a pedir? …. Dice Leandro el administrador. —Pidamos todos los sabores…. Dice el glotón de Marcos, mientras todos reímos. —Que decida la invitada de honor ….dice Leandro …— ¿pizza de qué vamos a comer hoy Gabi? —Creo justo y necesario que sean de todos los sabores Disfrutamos una noche de pizzas a más no poder, lo que más disfruté fue el poder ser yo y poder compartir, hablar y reír con libertad. Al finalizar Gabriel fue a recogerme porque para ser mi hermano es bastante celoso, sé que lo hace por ser su hermanita menor y me alegra tener quién me proteja porque muchas veces se le plantó a Dennis cuando me gritaba al frente él. Hoy en definitiva dormiré como una bebé, libre de estrés y sin preocupaciones de tener que dar explicaciones del porqué salí a cenar con mis compañeros o el porqué estoy hablando con un hombre. Es increíble la paz que siento en este momento.
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