—¡Brown! El castaño giró en dirección a Cameron y funció el ceño. El rubio le hizo un gesto para que se acercara y Liam lo hizo. —¿Qué sucede? —preguntó Liam cuando estuvo en frente suyo. —Necesito hablar contigo. Liam lo miró con desconfianza, estrechando sus color verde. Cameron bufó. —No voy a golpearte, tranquilo —aseguró rodando los ojos, un gesto demasiado común para el bien de sus ojos. —Tampoco es como si fuera a dejarme —Liam se cruzo de brazos queriendo parecer intimidante ante la mirada del rubio. Aunque sólo pareciera un pequeño cachorro necesitado de un abrazo, que obviamente el rubio no iba a brindarle. Cameron analizó la apariencia del chico, sorprendiéndose cuando notó las marcadas ojeras debajo de sus, ahora, apagados ojos. No sólo era eso, también notó qu

