No puedo creer que este viendo un programa en el que entrevistan al señor ego. Sigue igual de prepotente, el más guapo de todos, eso es innegable. Observo atenta como coquetea con la conductora, ella sonríe con gracia. Es una mujer hermosa y muy profesional, retoma enseguida el control para seguir con el tema principal. El condenado tiene una sonrisa seductora que pocas veces muestra. Oculta su blanca dentadura detrás de los carnosos labios que muy bien sabe usar. Levanta una mano, dibuja algo en el aire, explicando un tipo de engranaje. Contornea los dedos realizando diminutos movimientos giratorios como si tocara algo delicado. Recuerdo su toque en mi pecho y… me excita lo que hace. Me transporta a esa tarde. – Tengo un problema de libido que debo resolver. No puedo pasármela reviviend

