Capitulo 06: Problemas y fiesta.

4523 Words
Lunes, 17 de Febrero de 2014. El fin de semana había transcurrido para mí de una manera un poco… solitaria. Y extraña. Porque estuve completamente solo en casa. Al otro día, después de que Luke y yo nos quedamos dormidos sobre mi cama y duramos así toda la noche, no lo encontré a mi lado cuando me desperté con una sonrisa en mis labios y me giré para dedicarle una sonrisa. En su lugar no había nada. Y estaba frío ese espacio del colchón. Parecía como si se hubiera ido mucho antes de que yo me despertara. Me sentí extraño por un momento… porque lo extrañaba. Sentir eso era muy extraño para mí, y lo fue todavía más cuando no supe nada de Luke Harper en lo que resto del día. Él solo había desaparecido de mi casa, ¿por qué se había ido… sin despedirse de mí? ¡Mierda, y ahí iba yo otra vez a pensar constantemente en él! ¡Como odiaba no poder sacarlo de mi cabeza! Por eso para poder distraer mi mente me concentré en adelantar varias tareas del instituto, y en estudiar un poco para varios exámenes. Mientras que tenía la leve esperanza de que mi madre y Katy llegasen. Pero no lo hicieron. Quizás, sí se iban a tardar un poco en la casa del campo de los abuelos, y no tenía problemas en eso, pero ya las extrañaba. También pensé en invitar a Kayla para que me hiciera compañía un rato, pero ella no me respondió los mensajes una vez que respondí a los suyos. «Está molesta conmigo.», pensé enseguida, y por eso en la noche preparé la receta de unos cupcakes que mamá me había enseñado a hacer. Tenía pensado en llevarle un par de esos mañana a la castaña, para disculparme por haberla estado ignorando, porque sabía perfectamente que se había enfadado conmigo. Y entonces, fue así como mi fin de semana pasó. «Si la mañana es perfecta. Ten por seguro que tu día será igual», eran las palabras que mi positiva y alegre madre siempre me repetía con constancia. Y pensé en ellas al ver que el clima estaba soleado y brillante. El sol no molestaba, en cambio, se veía bastante bonito en la mañana de hoy. Pero, yo no podía pensar igual que esa positividad que mamá tenía, ya que siempre en el instituto Racso y sus amigos me molían a golpes. Pero, quizás ahora sí tenga un buen día… porque ese rubio de ojos claros apareció. Una vez que terminé de guardar mis cosas en mi mochila y de alimentar al perro, salí de casa con mi bicicleta verde, pedaleando rápidamente por las calles de la residencia hasta que salí por el gran portón n***o; que yacía abierto la mayor parte del tiempo. Porque solía dañarse y tenían que mandar a arreglarlo casi siempre. Pedaleé calle arriba, en dirección al instituto Rivers. Y mientras andaba en la bici admiraba el cielo azul teñido de un rosa pálido, que era acompañado por los pájaros mañaneros y por el sol de Terraburgo. Todo aparentaba hasta ahora ser un día normal, incluso perfecto, y así esperaba que fuera. Además, amaba andar en mi bici de camino al colegio y que la brisa me pegase en la cara mientras que escuchaba en mis audífonos algo de Lady Gaga, o de Beyoncé. Pero cuando me quitaba mis audífonos y llegaba a mi destino. A ese enorme edificio. Sabía que no estaba en un video musical de pop. Y que nada era de color rosa. Porque siempre que llegaba con mi bici, y la aparcaba en el estacionamiento del colegio me encontraba con el auto deportivo de Racso Hewkins. Y cada vez que veía a su querido auto aparcado allí, la sangre se me helaba y el corazón se me detenía por un momento. Pero, eso no pasó durante esa mañana cuando lo volví a ver aparcado en su lugar. Extrañamente no me había sentido aterrado de volver al instituto…, y ni siquiera había llegado tempranito como siempre. Porque cuando pensaba en ese rubio… sentía que todo finalmente estaría bien para mí. Además, tenía una muy extraña emoción de querer verlo de una vez. Porque desde que dormimos juntos no podía sacarlo de mi cabeza. Él había logrado conseguir acaparar mucho espacio en mi mente. Y por eso no podía dejar de pensar en ese jodido rubio de ojos azules y con mirada de matón. Cuando aparque a mi bici verde en el estacionamiento entré al instituto por la puertas azules con la misma timidez que solía tener al sentir muchas miradas observándome meticulosamente como en cada mañana. Me sentía muy pequeño frente a todos ellos, pero aún así trataba de no volver a tropezarme con mis propios pies como lo había hecho ridículamente en primer año. Y así, con esas miradas sobre mí, atravesando el gentío de estudiantes. Caminé hacia mi casillero para guardar varios libros, el cual quedaba al final de ese pasillo. Después tenía pensando en buscar a Kayla y pedirle que me acompañase a entregar el taller de Matemáticas que había hecho con Luke. Mientras que abría mi casillero con su llavecita pensaba en dónde podría estar el rubio. Y en sí había venido hoy, porque en serio quería verlo. Tenía una extraña necesidad de querer estar con él… y de otras cosas. Pero solo traté de concentrarme en lo que hacía para no darle muchas vueltas al asunto. Y en el momento en el que me dispuse a cerrar mi casillero, ya después de haber sacado los libros. Sentí como una mano se colaba en mi hombro izquierdo, y lo apretaba dos veces, dejándome igual de petrificado que una estatua al imaginarme a mi matón de instituto detrás de mí. «No, no, no, Racso no podía estar detrás de mí.» Sin embargo, me relajé enseguida que me volví hacia esa persona y me encontré con el ceño fruncido de mi mejor amiga, quien había aparecido de la multitud de estudiantes y yacía parada frente a mí con una cara larga. - ¡Kayla!- exclamé con una sonrisa, al cabo de unos segundos y me acerqué para abrazarla pero ella enseguida me tomó de la oreja, y me la pellizcó como sí fuese mi madre, y yo chillé-: ¡Auch, ¿y eso por qué?! - ¡Eso es por no responderme cuando te escribí!- me contestó con esa misma mueca, y volvió a tirar de mi orejita, y yo volví a chillar de una manera muy poco varonil-. Y eso es por no llamar para disculparte, ¡tenía muchas cosas que contarte este fin! ¿Dónde te habías metido Alex King? Me sobé mi pequeñita oreja y la miré con ojos de perrito arrepentido. - Yo… Yo… Estuve- titubeé nerviosamente, sin saber qué responderle a la castaña, ya que no podía decirle que había estado ocupado con ese jodido y sexy rubio. ¡De ninguna manera podía contarle eso a Kayla! Espera, ¿en serio había admitido que Luke Harper era sexy? ¡Oh, Santo Dios! - ¿A caso estuviste besuqueandote con ese rubio en todo el fin de semana?- musitó mirándome fijamente con ojos pequeños, y esa cara rara de loca del yaoi. Como una mala broma. Y yo empecé a toser al ahogarme con mi propia saliva. - ¿Qué estás loca?- le dije muy bajito, desviando la mirada y rascándome la nuca, nerviosamente-. ¡Cuantas veces vas a seguir shippeandome con todos los jodidos hombres que veas! Ella solo se encogió de hombros con naturalidad, y dijo: - No lo sé, quizás hasta que uno de ellos se quede contigo- entonces, noté que su ceño fruncido se fue un poco, y que tenía una leve sonrisita-. Además, me gusta ver cómo te molestas por esas estupideces. - Me enojo… porque no soy gay- murmuré, y ella rodó los ojos. - No te adelantes a decir eso sin siquiera haber probado el «pito»- la escuché decirme como sí se tratase de un secreto entre nosotros, y yo casi que me sonrojé por completo-. Yo estuve segura de mi heterosexualidad cuando en primer año me besé con Janet Krecioch en una de sus puti-fiestas. ¡Dios mío, no sentí ni un poco de atracción s****l por su v****a! ¿O acaso debería de probar con otra mujer? Total, a fin de cuentas aún somos chavos- se preguntó a sí misma de manera pensativa, y yo saqué enseguida de mi mochila los cupcakes para que dejase de hablar de la homosexualidad. Los cuales había traído dentro de una pequeña cajita de panadería, que mi madre siempre solía comprar por si la ocasión las necesitaba. Entonces, cuando la castaña se dio cuenta de que le había traído dulces cambió de tema rápidamente, y empezó a saltar, emocionada, diciendo-: ¡Sí, cupcakes! - Los hice para disculparme- musité, muy bajito y ella casi que me los arrebató como un animal hambriento, parar abrir la cajita con cierta desesperación y llevarse uno de los cupcakes a la boca. No tuvo ni un poco de modales al hacerlo, pero así la amaba. - ¡Dios mío, tus cupcakes son lo mejor!- habló con comida en la boca, masticando con un pequeño puchero de felicidad en su rostro, mientras decía-: ¡Oh, si, si! Debo contarte cómo me está yendo con Jordan. El viernes fui a su casa por primera vez, y... ¡nos dimos nuestro primer beso! ¡Oh, Jordan es tan lindo conmigo! La castaña parecía estar más calmada y entusiasmada hablando de lo bien que le había estado yendo con Jordan Clay. Y debía de admitir que le estaba prestando mucha atención a mi mejor amiga, pero dejé de hacerlo cuando mi cuerpo se contrajo de temor al ver a Racso Hewkins aparecer de la multitud de estudiantes sin sus dos seguidores, para acercarse hacia nosotros con esa mirada de tigre hambriento que siempre solía tener. Y cuando me vio, su sonrisa se ensanchó todavía más y yo casi me estremecí al saber… que él venía por mí, para sumergir mi cabeza en los escusados. - ¿Cómo se encuentran hoy, señoritas?- lo escuché decirnos con un tono grueso y arrogante, apoyando su enorme cuerpo contra los casilleros junto al mío. El corazón me latió a toda prisa y sentí que las manos me empezaron a sudar. En cambio, Kayla rodó los ojos, y le dijo sin miedo alguno cuando terminó de masticar: - Largate quieres. - ¿Perdón, muñeca?- dijo él, levantando una de sus cejas con superioridad-. ¿A caso me estás diciendo que me largue?- añadió Racso, endureciendo su rostro, volviéndolo… escalofriante. Y en un parpadeo dio un paso, y se acercó a Kayla con esa gran “masculinidad” que tenía. La castaña no titubeó al tenerlo de frente, pero él tomó uno de sus mechones y lo acarició con sus dedos, jugando con él como sí fuese suyo. De una manera sádica y perversa. Tenía ganas de moverme y empujarlo, para que no siguiera tocando a mi mejor amiga. Pero estaba paralizado por el miedo que le tenía a Racso Hewkins. «Maldita sea.» - No me toques, Hewkins- espetó Kayla, quitando bruscamente la mano de Racso de su ondulado y castaño cabello-. No quiero que un patán como tú me toque el pelo. Él se echó a reír descaradamente, y le dijo con un asqueroso tono: - No te hagas la dura, muñeca. Porque todas me desean- se acercó a la oreja de Kayla, y escuché que le susurró-: Todas desean acostarse conmigo. La castaña frunció el ceño y lo apartó fuera de ella de un empujón, dándole cara y diciéndole sin temor alguno: - Me das asco Hewkins, y para que lo sepas, no eres mi tipo. Esa sonrisa arrogante volvió a aparecer en el rostro de Racso, y este con esa superioridad de macho que solía tener, contestó: - ¿Y a caso yo te estaba invitando a follar conmigo, zorra? Y para que lo sepas...- copió el mismo tono que usó Kayla con él-. Soy el tipo de todas. Entonces, en ese momento sentí que mi mejor amiga estuvo a punto de darle una fuerte bofetada al matón de último año. Pero en su lugar le dio la espalda sin titubear siquiera, y me dijo: - Vayámonos a la cafetería, porque aquí huele a mierda. No podía digerir la osadía que tenía Kayla al no demostrarle miedo alguno a ese sujeto. Pero yo me sentía completamente aterrado, y no supe qué hacer cuando caminé junto a mi mejor amiga y pasé por al lado de Racso, quien enseguida me sujetó de uno de mis cortos brazos y me rodeó los hombros con uno de los suyos, diciéndome: - ¿Y a dónde te vas tú, amiguito? Porque necesito que me ayudes a hacer muchas cosas hoy... Kayla lo miró con desconfianza, y no entendió lo que pasaba en el momento. Yo por mi lado sentí como todo mi mundo se me volvía a venir abajo, y cuando ese matón acercó su rostro al mío le susurré sin pensarlo siquiera, y sin que mi amiga escuchase: - Si… Si… Si me tocas Luke te partirá la cara. «No puedo creerlo, ¿en serio le había dicho eso?» Él se quedó lívido junto a mí, y sentí que su cuerpo se calentó de ira cuando me apretó uno de mis hombros con fuerza y yo traté de no chillar porque Kayla estaba frente a nosotros, mirándome con cara de: «¿Qué sucede?» Racso ignoró por completo que mi mejor amiga nos estuviera viendo, y enterrando sus dedos en mi uniforme me dio la vuelta bruscamente para obligarme a estar frente a él y mirarlo a la cara, y quien me dijo con un tono muy bajo pero amenazador: - ¿A caso me estás amenazando, maldita rata? Estaba a punto de temblar frente a su enorme cuerpo, y sentía que mis axilas ya me estaban sudando demasiado. Pero ese leve coraje que apareció en mí por primera vez no se fue, y le contesté torpemente: - Yo… Yo…. Yo no hago eso, pero Luke te partirá la cara si me tocas. Mis palabras se habían escuchado bastante torpes. Pero al menos habían sonado, y por primera vez… seguras. Tanto así, que el matón más grande del instituto me soltó del uniforme cuando añadí: - Y yo no te estoy amenazando, pero… Luke ya lo hizo, y te partirá la cara frente a todos si tan siquiera me tocas un pelo. Él se quedó completamente paralizado, y noté que le tenía un ligero temor al rubio cuando noté que echó una rápida mirada por todo el pasillo para ver sí este venía. Y entonces, yo solté todo el aire que había estado reteniendo en mis pulmones sin darme cuenta cuando Racso Hewkins por primera vez… se alejó sin decirme, o hacerme nada. Me quedé estupefacto, y de verdad no pude creer que le di cara a ese enorme e intimidante matón. Y Kayla se acercó a mi rápidamente, y me dijo con preocupación: - ¿Qué demonios acaba de pasar? ***  El día en el instituto después de ese incidente transcurrió por primera vez, con mucha normalidad. Porque después de que le hubiese dicho eso a Racso, él no volvió a dirigirme tan si quiera la mirada. Ni siquiera Roger y Louis lo hicieron. Y no me lo podía creer… ¿así de grande era el temor que le tenían a Luke Harper? Kayla estuvo durante casi todo el día preguntándome qué había pasado, y que sí Racso abusaba de mí. Y en más de una ocasión estuvo a punto de ir ella misma a encarar a mi matón, pero yo la detenía. Tomándola del brazo, y suplicándole que no lo hiciera. Hasta que terminé contándole en parte lo que pasó con ese rubio… y qué él me iba a proteger. Eso alivio bastante a mi mejor amiga, pero ella no paraba de hacerme muchas preguntas sobre él. Cosa que yo no respondía para no darle muchas explicaciones, y porque simplemente no quería que ella se enterase que… él me había besado. Y que él me tocaba. Sin embargo, aunque Kayla estaba bastante intensa fue fácil distraerla cuando Jordan apareció y pasó gran parte de la tarde con nosotros en los pasillos, cuando no teníamos clases. Él me cayó bien. A pesar de que era el chico más popular del salón, no era un cretino como pensé. Y me agradó. Además, tuve que estar todo el día pegado a mi mejor amiga porque tenía miedo a estar solo y que Racso me hiciera algo ya que Luke no había venido hoy a clases. No me lo encontré por ningún lado, y cuando me di cuenta de que no vendría me desanimé mucho… porque en serio quería verlo. Por eso fui al otro día con la misma emoción y la necesidad de querer verlo… pero él tampoco vino al instituto. Ni el Miércoles. Ni el Jueves. Ni el Viernes. Sábado, 21 de Febrero de 2014.  - ¡Por Dios Alex, vamos a una fiesta no a la casa de tus abuelos!- escuché que Kayla me gritó como por milésima vez cuando quise ponerme un suéter de cuello de tortuga marrón, mientras que yacía echada en mi cama con una blusa muy bonita y unos pantalones n***o. Como una vagabunda, mirándome rebuscar entre mi armario qué ponerme-. Usa algo más suelto, vas a asfixiarte en la fiesta con ese suéter, ¡y parecerás todo un bebito vestido así! ¿Qué no me dijiste que querías conquistar a alguna chica? - Pero si esa es mi manera de vestirme...- musité muy bajito, buscando algo que Kayla viese «aceptable», para una fiesta que había hecho una de las chicas más populares del instituto. Invitando a todo el mundo. Y provocando así, que Kayla me quisiera arrastrar con ella para ese pandemónium. ¡Y lo peor fue que cuando llamé a mi mamá por teléfono para pedirle permiso ella estuvo de acuerdo en que fuese! - ¿No tienes algo sexy?- me dijo, y yo me volví hacia ella haciendo un puchero. - ¡No puedo ser sexy!- exclamé, con carita de perrito y ella se echó a reír, pasándose una mano por la cara. - ¡Está bien! Puedes usar ese suéter- aceptó, sentándose en la cama-. Sabes que yo no tengo ningún problema, Alex. Pero pienso que las chicas te verán como una pequeña cosita intelectual llamada… nerd. Entonces, bajé la mirada un poco decaído, al escuchar las palabras de mi mejor amiga. Porque ella tenía razón. Luciendo así jamás lograría conquistar a una chica. Y eso me frustraba y entristecía tanto que ya hasta mucho que menos quería ir a esa fiesta. Además, mi mente no paraba de pensar… en Luke. Kayla se dio cuenta de que me había deprimido un poco por sus palabras, y con un semblante de arrepentimiento se acercó a mi con rapidez, diciendo torpemente: - ¡No estoy queriendo decir que te ves mal! ¡Te ves muy bien vestido así, en serio! ¡Ese estilo te luce, y siempre he pensado que te queda genial!- la escuché decirme con nerviosismo, y cuando levanté la cabeza hacia ella, sintiéndome un poco mejor por sus palabras noté que había un ligero rubor en sus mejillas que cada vez se hacía más grande-. Porque yo… yo siempre he pensado que eres muy lindo… Sus palabras me dejaron sorprendido, y no sabía qué decirle, ya que siempre pensé que yo no le parecía muy atractivo a Kayla. Por eso solo me limité a rascarme la nunca con timidez, y a ver como mi mejor amiga se ruborizaba por completo. Se veía muy linda. *** La fiesta apenas había comenzado cuando los padres de Kayla nos dejaron frente a la casa de la chica más popular de todo el instituto Rivers. La casa era enorme. Ni siquiera creo que «casa» sea una palabra adecuada para eso. ¡Parecía una mansión! El estilo de la gigantesca casa era moderna y se destacaba más entre el resto de las casas de la calle de aquí. Además, mi residencia no estaba tan lejos que digamos, e incluso se podía caminar hasta aquí. - Realmente no sé por qué vine a esta fiesta de chicos populares- dije, cerrando la puerta del auto de los padres de Kayla después de salir de este. Mi amiga y yo estuvimos hablando de la fiesta en camino, y yo era el que menos se mostraba interesado en venir. Supongo, porque no me divertiría mucho como ella. Pero, aún así Kayla estaba muy feliz de que la hubiese acompañado esta noche. - Vienes para conquistar a alguna chica linda, ¿no?- me recordó Kayla, enganchando su brazo junto del mío, mientras que yo admiraba la enorme casa. Entonces, recordé por qué principalmente había querido venir, y ella estaba en lo cierto... yo en serio quería besarme con una chica hoy. ¡Debía de hacerlo! ¡Tenía que conquistar a una linda chica, porque yo no era gay! ¡Y se lo iba a demostrar al mundo esta noche! Sí… yo no era gay. No lo era. No. De ninguna manera. No estaba seguro de si era una fiesta normal o qué. Todos se vestían de manera tan informal. Y desde la calle se escuchaba la fuerte música, se veía a gente en la casa a través de las ventanas, y la puerta estaba abierta ya que un grupo de gente estaba entrando. Y por eso Kayla y yo nos despedimos de sus padres y corrimos para aprovechar la entrada con esas personas. Adentro todo era mucho más grande y me sorprendió la cantidad de estudiantes que yacían allí del instituto. Y que no hubiese vomito esparcido por ahí. La verdad todo estaba bastante limpio. La gente adentro bebía de sus vasos rojos, charlaban, y bailaban al ritmo de la fuerte música que enloquecía a la fiesta. - ¡Oh, sí has venido, preciosa!- escuché que un chico dijo detrás de nosotros cuando cruzamos por la puerta, y no me sorprendí en lo más mínimo cuando Jordan apareció frente a nosotros, con sus hombros anchos, sus tonificados brazos apretados a su camiseta roja, y el cabello rizado un tanto alborotado pero dándole un toque bastante encantador-. ¡Ahora sí que esta fiesta lo tiene todo!- exclamó con una sonrisa, abrazando enseguida a mi mejor amiga, quien puso cara de enamorada y me ignoró por completo cuando Jordan Clay apareció. - ¡Eres un tontito, Jordy!- le contestó Kayla con una tímida sonrisa, sin apartarse ni un poco del cuerpo atlético del rizado-. ¿Acabas de llegar también? - No, estoy aquí desde hace una hora más o menos. ¿Quieres una cerveza, o vodka? - Una cerveza- no tardó Kayla en decir, y antes de que me diera cuenta tomó a su casi-novio de la mano y ambos se perdieron entre la multitud, y me dejaron completamente solo en la gran entrada de esa casa. Mientras que yo solo pensaba: «No tenemos edad para tomar Kayla…» La mayoría de las personas de allí ya se encontraban un poco tomadas, llenos de adrenalina y disfrutando del momento. Pero yo no me sentía muy cómodo. La verdad, ni un poco. Quería salir corriendo de ese lugar y volver a mi casa a ver alguna serie en mi laptop. Porque esto no era lo mío. Pero había venido aquí por una sola razón, y era para poder ligar con alguna chica y demostrarle al mundo que era heterosexual. Y que Luke Harper no me gustaba. Al principio estuve buscando a Kayla y a Jordan para quedarme con ellos. Pero no los encontré y solo me dirigí a lo que parecía ser la cocina de la casa, donde simplemente me quedé sentado en un taburete, con los brazos sobre la encimera. Mientras que bebía una limonada rosa en un vaso rojo. Nunca había tomado alcohol antes, ni mucho menos pensaba hacerlo ahora. Porque era un menor. Sin embargo, cuando vi a una apuesta chica sentada en el otro extremo de la encimera, sola, me armé de valor para acercarme a ella con el corazón acelerado. «¡Tú puedes Alex! ¡Ve y hablale como un maldito hombre!», me grité mentalmente para darme ánimos, y de la manera más segura y varonil posible me levanté del taburete y con mi vaso en mano caminé hacia esa morenaza sexy con seguridad. «¡Tú puedes!», volví a gritarme con valentía cuando sentí que cada paso que daba hacia esa fémina se me hacía más difícil. Y aunque, sentí que lograría hablarle con naturalidad. Sin darme cuenta cuando ella levantó su mirada y me vio, el pánico se disparó en mi pecho porque una chica linda y popular me miraba. Y por mi jodida torpeza me tropecé con mis propios pies, y sin querer le derramé encima la limonada que había en mi vaso. Ella ahogó un grito de sorpresa cuando mi bebida cayó en su ropa, y antes de irse de la cocina me gritó: - ¡¿Qué es lo que te pasa maldito nerd?! Intenté ir detrás de ella pidiéndole disculpas, pero me sentía demasiado avergonzado porque mi primer intento de coqueteo fue un completo asco. Y por eso volví a sentarme en un taburete, sintiendo como mis mejillas ardían. Dios mío… soy un asco. «¿Por qué todavía estoy aquí?», pensé con una leve tristeza que me envolvió, y sin poder seguir soportando otro minuto más en esa ruidosa fiesta me levanté de mi silla para irme de se lugar y volver a casa. Resignado de que eso no era lo mío. Sin Kayla, pero lo haría. No me sentía muy bien como para seguir estando en esa fiesta de chicos populares. Dejé mi vaso medio vacío sobre la encimera, y me volví hacia la entrada para irme. Pero al girarme el corazón me dio un violento vuelco cuando me encontré con las dos enormes presencias de Roger y Louis, a quienes no había visto en la fiesta hasta ahora. Y la verdad me hubiese ido enseguida en ese momento, pero me quedé paralizado y aterrado cuando ellos bloquearon la salida de la cocina con sus enormes cuerpos. - ¿Q-Qué quieren…?- les pregunté con un tono temeroso, tratando de que mis piernas no temblaran, mientras que yacía frente a ellos. Louis tenía una expresión de un tigre hambriento, y Roger no paraba de verme de una forma… sádica. Entonces, cuando me di cuenta que ambos estaban borrachos, y que había un extraño brillo lujurioso en los ojos de Roger. El aire se me escapó de los labios al escucharlo decirme con un asqueroso y pervertido tono: - ¿Tan pronto te vas, pequeño? Queremos jugar contigo un rato…
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