NATASHA —¿Cuándo fue su último eco o su chequeo? —Yo qué mierda voy a saber, ella no es mi asunto —Pero bien que estás aquí preguntándole al médico. —Porque ahora es mi rehén. —Ya déjalo, Dante. La chica ni siquiera se puede mover. —Tú cállate. —Señores, necesito que se calmen, la paciente está aquí y todo esto… —¡Cállate! —esas fueron muchas voces juntas. ¿Era un sueño? No sé, todavía no podía abrir los ojos, solamente podía escuchar esas voces. De nuevo caí en la oscuridad, a lo lejos oía la discusión, poco a poco todo se apagó de vuelta. ***** Mis ojos se abrieron lentamente, pesaban un poco mis párpados, pero traté de cerrarlos y abrirlos otra vez hasta que conseguí mantenerlos así. Mi vista tardó en aclararse. Me moví y sentí una ligera pulsación en mi vientre, ya no era ta

