He oído cada noche los rasguños en la ventana de mi habitación, he oído los gritos de pobre almas en pena que no me dejan cerrar un ojo, he oído hablar a los animales y he tenido la muy desgraciada suerte de mirar las sombras en los cuartos, lo que llamamos fantasmas, pero lo que realmente son solo ilusiones y residuos de las vidas perdidas que recorren la tierra buscando cumplir su misión. Sin embargo, me encuentro sentada en el banco cerca de la venta de mi oscura habitación, sujetando mis piernas y escuchando atenta el sonido de las aves en la mañana, es de madrugada pero ¿qué hago despierta? Ah ya recuerdo, tuve la misma pesadilla otra vez, la pesadilla que me atormenta. Me vuelvo a ver mi cama desatendida y suspiro agotada no por el esfuerzo que debí haber realizado en el día anterio

