+VIKTOR+ La vi anudarse la bata con dedos temblorosos, ocultando esa piel que hace apenas unas horas me pertenecía bajo el amparo del alcohol y la desesperación. El vapor del baño seguía flotando entre nosotros, una bruma que suavizaba sus facciones, pero no podía suavizar la realidad que acababa de estallar en mi teléfono. El mundo exterior, ese que intenté dejar bajo llave en la entrada del refugio, había derribado la puerta a patadas con una sola llamada. Me acerqué a ella, mis pasos resonando en el mármol con una urgencia que me quemaba. La tomé por los hombros, sintiendo la fragilidad de sus huesos bajo la tela. Sus ojos verdes, todavía empañados por la resaca y la confusión de la visita de Anni, buscaron los míos con una ansiedad que me partió el alma. —Me tengo que ir, Clara —sol

