-¿En serio Phil?, ¿EN SERIO?, ¿tenías que comprar una casa tan grande para una sola persona? (Daniel marca por teléfono y espera)
-¿Sí?
-Phil…
-Daniel, aun que te cueste reconocer a la autoridad soy tu padre no tu amigo, respétame
-¿no encontraste una casa más grande? (sarcasmo)
-¡sabía que debía haber comprado la mansión! Jajajajajajajaja considerarlo mi venganza por siempre despertarme en la madrugada cuando yo si trabajo y mi trabajo paga las cuentas, buenas noches pequeña Dan. (cuelga)
-debí quedarme con huracán (Marca de nuevo)
-¡Dan¡
-hola, huracán
-sabes que odio ese apodo, tu padre lo utiliza todo el tiempo, dime tío.
-lo sé, pero te queda mejor que César
-¿qué paso pequeña, no ha pasado ni un día en tu nueva casa y ya me extrañas?
-siempre, ¿puedes regañar a tu amado hermano por comprar una casa donde podría perderme de no tener cuidado y para la cual no tengo ni la mitad de los muebles?
-jajajaja marcare y te informo (cuelga)
Daniel espero al rededor de media hora y recibió un mensaje.
Huracán 14: 30 horas
Mocosa, lo regañe pero ya compro la casa, a menos que quieras regresar a mi depa o regresar a tu depa estas atrapada ahí.
Aunque, tiene razón en decir que fue tu culpa por dejarlo elegir la casa por catálogo y ya sabiendo cómo es debiste ver la casa antes; ya están todos los muebles, dice que te encargues del ático y el sótano, “que parezca todo un accidente”.
PD: Entra a la casa antes de quejarte mocosa malcriada.
Att: tu diablo redimido.
-¿cómo sabe que no he entrado?
La casa era por decir lo menos, grande, Muy grande, en la planta baja se tenía acceso a la cochera, la cocina, un Baño, el cuarto de lavado, la sala comedor, la cocina, al igual que una puerta para salir de la sala a la alberca y en un muro las escaleras de madera para bajar a lo que antes era sótano.
En el primer piso estaban el cuarto de Daniel y dos cuartos para invitados, En el segundo piso se encontraban el cuarto de Phil, el cuarto de su tío y otro cuarto para invitados, En el tercer piso y casi como una broma el estudio, la biblioteca y el cuarto de juegos.
Y por último el Ático; Todos los cuarto del primer al tercer piso con baño propio.
Las habitaciones tenían un buen espacio entre ellas y los muebles eran muy elegantes.
Comenzó a recorrer su casa, o al menos lo que le faltaba por ver, hasta ahora había admirado el gran televisor que estaba acomodado en la sala, con un par de sillones en donde todo vago sería feliz de recostarse, además de que había dos consolas y dos libreros que no precisamente tenían libros, al igual que un estéreo que haría enojar a sus vecinos; había también una mesa de billar que puso a dudar a Daniel si realmente viviría sola pues ella jamás había aprendido a jugar y no era de sus principales intereses, el comedor constaba de unos cuantos cuadros de paisajes en las paredes, unos pequeños muebles con lámparas de mesa del tipo que le hacía recordar cuando vivía con sus abuelos, todo ello rodeando una espectacular comedor de madera oscura con doce sillas, arriba de la mesa había un frutero lleno y un poco más al fondo había un pequeño mini bar con todo y copas, el mini bar fue lo que más le sorprendió encontrar, pues eso significaba que por mínimo que fuera, ahora, su padre confiaba en ella, esa idea hizo que por un instante se dibujara una media sonrisa en su cara, cosa que cambio cuando entro al cuarto de lavado para encontrarse con una mujer de entre 50 a 55 años de edad, alta, esbelta, con una cara endurecida por el tiempo, su nombre era Elena Gómez, tenía hasta ese momento cumplidos los 54 años, y era la encargada de mantener toda la casa limpia y funcional, Elena no tenía hijos y la idea de tener que vivir con una adolescente no le pareció grata, tanto así que estuvo a nada de presentar su renuncia; por suerte para Daniel, Elena hizo el trato de que se limitaría a hacer su trabajo y dicho trabajo lo haría junto con otras tres personas cuando Daniel estuviera en el colegio, así no se verían más que cuando fuera estrictamente necesario.
Continúo recorriendo la casa, Subió, al primer piso en dónde Daniel se quedó helada, pues era como ver el pasillo que daba directamente a su cuarto en la casa de su padre en Barcelona, los cuadros y discos de acetato, las paredes pintadas con notas musicales en un pentagrama hasta la puerta de lo que entonces supo que era su habitación, al entrar Daniel se tomó unos momentos antes de encender la luz, y cuando la encendió pudo ver una combinación magnifica entre su cuarto en Barcelona, su pequeño departamento en baja California, y su habitación en el departamento de su tío.
¿Cómo alguien pudo lograr eso?, era una pregunta que tenía que hacerle a su padre, en cuanto la oportunidad se presentara.
Su habitación tenía un televisor sobre un mueblo con puertas de vidrio que deja ver unas consolas que según recordaba estaban en Barcelona, justo a los costados de este mueble había tres porta discos, uno con los discos y otro con videojuegos y películas, vio su cama, estaba en una base casi pegada al piso, un colchón grande con cobijas negras justo como en su departamento de Baja california, junto a su cama una mesa de noche con una lámpara salida de un libro o algo parecido, en la pared había un librero con todos los libros que tenía botados en casa de su tío Cesar al igual que un pequeño frigobar conectado junto a la ventana, donde había un sillón que si bien no era idéntico, si muy parecido, al que tenía en su departamento en Baja California, el techo tenia estrellas y una pequeña luna que seguramente brillaría, como en su habitación en Barcelona, su ropero estaba vacío, pero para llegar a él había un pequeño vestidor que tenía una conexión con el baño de su habitación, el vestidor y el baño era lo único que no era una copia de otro lugar y eso hizo sentir mejor a la joven, pues al menos podría bañarse sin recordar viejos tiempos, pues independiente mente de que tan malos o buenos fueran, era abrumador, que el pasado te espere en cualquier lugar en donde estés.
Decidió así salir de ese agujero n***o del tiempo, de recuerdos y de ilusiones, cruzo el pasillo para ver las habitaciones para invitados tan neutrales y lejanas a su propia habitación que le pareció una extraña manera de decorar una casa.
Continuo hasta la escalera y subió al segundo piso, al entrar al cuarto de su padre se preguntó ¿Por qué tomarse la molestia? Pues el cuarto tenía trajes, zapatos, ropa casual y hasta ropa íntima para su padre aun que esto era absurdo pues hacía dos años que no se veía, al igual que ser un gasto inútil pues todo era nuevo y se notaba en las etiquetas, salió y entro en el que debía ser el cuarto de su tío que aún estaba en blanco pues solo tenía los muebles y la cama en perfecta espera para que huracán pusiera o dispusiera lo que quisiera, el otro cuarto no era necesario revisarlo sabía la mala lógica que el decorador de interiores habría seguido, así subió al tercer piso, el estudio, tenía cuatro libreros grandes en los muros, que ya tenían una colección de libros que nunca habían sido leídos, una mesa de madera con sillas de oficina al centro de ellos con una portátil arriba de la mesa, acomodado en medio de los libreros había un archivero que al abrir tenía artículos como lápices, hojas de todos tipos y colores, plumas y demás artículos de escuela u oficina que Daniel pudiera enlistar, salió del estudio que seguramente su padre diseño y estructuro a un punto intermedio de ambos para no causar controversias entre padre e hija, salió del estudio y pensó que la biblioteca sería un desperdicio de espacio pues ya se había encargado de hacer algo como eso en el estudio pero para sorpresa de Daniel, valía la pena “el desperdicio de espacio”, pues los libres se dividían en nuevas y viejas ediciones de tal modo que tenía literatura nueva y literatura vieja, así salió feliz de la biblioteca y entro en el cuarto de juegos que tenía consolas, un par de computadoras, una mesa para juegos de mesa, un muñeco para derribar, un tiro al blanco, una canasta de basquetbol, una máquina atrapa peluches, pistolas de agua y cosas para la alberca, salió y bajo había tenido ya demasiadas emociones o era lo que ella pensaba, hasta que recordó que en el mensaje de texto decía que tenía que encargarse del ático y del sótano, con este pensamiento aterrando su mente como quien lee una novela de terror a las tres de la madrugada, con una linterna una noche lluviosa, salió de ahí y camino directo a donde había dos puestas, una de ellas era un armario donde habían escobas y cosas para la limpieza de la casa y la otra las escaleras al ático, al subirlas tan rápido como pudo, se vio de frente con su guarida, o al menos eso solía ser esa fotografía en alta definición del ático en casa de sus abuelos, aunque algunos muebles tenían enzima sabanas para protegerles del polvo y muchas cosa aún estaban en cajas, a Daniel, no le costó trabajo adivinar por que su padre no había podido hacer lo mismo que con su recamara, esa habitación representaba el único lugar en casa de sus abuelos en donde no había reglas para ella, no pudo con la idea, o tal vez, solo tal vez no pudo con la realidad que estaba viviendo.