Siento un dolor que me quema, veo sangre y la ira se me sube a la cabeza. - ¡Marta, baja eso! Mira lo que has hecho — le grita Armando. - Me has disparado, loca maniática te dije que se te iba a salir un tiro. - Bueno, ya sabes que hablo en serio — dice asustada, pero sin bajar el arma. - Yo también hablo en serio, y te dije que te iba a hacer tragar esa arma. Le lanzo un objeto y aprovecho que se descuida y me le voy encima haciendo que se le caiga el arma, le doy un golpe en la cara, le jaló el cabello. - ¿Sabes lo que duele que te disparen? Deberías sentirte lo mismo, demente — le vuelvo a pegar. - ¡Ayuda! No sé qué pasa porque estoy concentrada en quitarle las extensiones a esta loca. - ¡Ya suéltala, estás herida! Veo a Armando rodeándome por la cintura apartándome de ella.

