A Melisa no le importaba Alfonso así que solo hizo lo que siempre hacia y eso era molestar a su hijo, cuando el se sonrojaba o se reía a carcajadas Melisa sentía que estaba viendo a un ángel, no podía creer que había otro niño mas tierno que el, Así fue como ambos salieron a visitar el AquaDom era el mejor acuario en este país. En ese acuario vieron desde tiburones a tortugas marinas. -Mama puedo tener unos peces?-pregunto dudando Félix, era lo primero que le pedía a su madre. -Claro cariño, cuando salgamos vamos a comprar todas las piezas que necesitas para tener tu propia pecera y tu elegirás cualquier pez que quieras- Y como dijo apenas salieron del acuario se fueron a comprar todo lo necesario, como la pecera, el airador, las plantas, comida, etc. Feliz eligió a unos peces dorados.

