Después de cabalgar un poco mas, Alfonso y Félix fueron a ducharse, Melisa decidió ir a la cocina y así preparar la comida favorita de Félix. -Señora la cocina no es un lugar para usted-dijo solemnemente Rosa. -Entiendo pero a mi me encanta cocinarle a mi hijo-dijo simplemente. A ella le encantaba que Félix elogiara su cocina. -Pero señora si usted quiere un plato en especifico, solo nos tiene que decir y nosotros se lo haremos con mucho gusto, no deje que sus hermosas manos se arruinen-refuto Rosa. -Rosa no te preocupes, esta no es la primera vez que cocino- -Señora usted no tiene la necesidad de hacer esto, para eso nos tiene a nosotros- -Se que ustedes harían un trabajo excelente pero a mi me gusta cocinar- Así ambas siguieron hablando tratando de que la otra de su brazo a torcer

