EXTRA I TRIÁNGULO Ya había transcurrido un año desde que firmé aquel contrato, los últimos meses fueron largos y tediosos, estar de laboratorio en laboratorio no era una de mis actividades favoritas, lo único seguro que continuaba era la sed tremenda que sentía cada vez que bebían de mi sangre y me aplicaban la medicina OMEG, para “evitar que me convirtiera en una vampiro”, pero eso no podía ocurrir conmigo; bueno, al menos eso tenia entendido. Aún así lo seguían haciendo, una y otra vez. –¡Hola Señorita H! . ¿Estás lista para lo que haremos el día de hoy? –Era mi querido amigo Mateo, su voz entonaba un perfecto susurro de esperanza siempre que venía a verme– Me acerco a él y le doy un fuerte abrazo. –Por supuesto, estoy más que lista. –Como era una costumbre mía, llevaba unos jeans

