CAPÍTULO XXXV Emboscada Bet Quedé sola en el pasillo, sin duda esperaría a Noel, él tenía que explicarme muchas cosas, hasta hace precisamente unos minutos yo creía que lo conocía pero me equivoque, además de que me dolía el cuerpo, mis piernas se sentían incómodas. Lidia vino a buscarme. –¿Te duele algo Bet? Me observa mientras camino, yo me pongo colorada de la vergüenza. ¡Mierda, mierda! -pienso- –Estoy bien, es solo que tuve un calambre, y aun siento una pequeña molestia. -mentí- –¿Un calambre?. De seguro se te pasa enseguida, ahora debemos irnos. Era Alex, su rostro tenía una expresión lasciva y burlona, obviamente él sabía el motivo de mi molestia. –Si, es solo por el calambre. -le respondí- Los tres caminamos hasta un vehículo de color n***o, era un tipo de Jeep, pero c

