CAPITULO XXXII Escape Bet Habían transcurrido casi tres semanas, yo no podía salir de la habitación en donde por órdenes de Alex estaba encerrada, la única persona a la que veía era a Silvio, tampoco Mateo fue a verme ni una sola vez, lo que estaba sucediendo era un misterio para mí, me agobiaba el hecho de permanecer entre cuatro paredes sin siquiera saber el motivo. En dos ocasiones Silvio vino junto a mi con una jeringa de esas que se utilizan en los laboratorios cuando necesitamos hacernos una prueba de sangre, no me daba ningún tipo de explicación. Un martes en la mañana decidí escabullirme de la habitación en cuanto Silvio llegaba para dejarme el almuerzo, normalmente llegaban con varios utensilios , eso haría más fácil mi escape, iría en busca de respuestas. Ese momento llegó,

