CAPÍTULO IX. SANGRE. Alex. Mi padre decidió ayudarme, seguía dudando de su palabra, pero lo conozco demasiado bien, sé que es capaz de lastimar a Beth hasta con un grano de arena, luego de una charla casi interminable, decidí acceder a su petición, tuve que volver a mi casa, no podría explicar la sensación que sentí al verla correr hacia mi en cuanto me vio. “Este maldito deseo” —Me dije en mis pensamientos pues deseaba clavar mis colmillos hasta lo más profundo de su piel, atravesar por completo y saciar esta sed que no puedo ocultar. —Alex, te extrañe. —Me mira con sus enormes ojos— La veo más linda que la última vez, supongo que estaré volviéndome loco. —También te extrañé Beth, no te imaginas cuanto. —Le doy un beso en los labios, uno que en pocos segundos más se volvería complet

