¡Dios! ¡Esas deberían ser mis palabras!¿Pero qué le ví a este idiota? A regañadientes—aunque por dentro mi angelito interior este saltando de alegría — tomo el bolígrafo y firmo. —Los declaro, marido y mujer.—Sentencia el juez, y aunque siempre soñé con un beso de Landon, sé que él no lo hará. No puede besarme, no cuando ama a Ariana. Él buscará la manera de disimular este momento, sí. aunque eso duela. —Oye, voltea. —¿Ah?. Obedezco, y al encontrarme con sus ojos, algo dentro de mí se encoge. Hay una intensidad extraña en su mirada. Una que no entiendo. —No es necesario, Landon —Intento sonreír—Puedes darme la mano y salir como una pareja feliz que odia besarse frente al público. Pero lo que hace Landon al segundo, es lo contrario a lo que le estoy pidiendo. Toma mi rostro en sus m

