PVO Elara A pesar del miedo a lo desconocido y de la posibilidad de que el abogado Craine pueda estar equivocándose de persona, camino con toda la seguridad que puedo reunir para conocer a ese hombre. Quién no tarda en aceptar recibirme en su despacho. Hubiera podido ir hasta su mansión, pero, por recomendación de Luana, era mejor verlo directamente en la empresa para evitar cualquier malentendido. —Señorita Elara, por aquí, por favor. —¿Puedo entrar con mi abogada? —pregunto. —Lo siento, pero el señor Krausse pidió recibirla únicamente a usted. Miro a Luana, y ella asiente con resignación. Si todo lo que dijo el abogado Craine es cierto, y soy la heredera de los Lindberg, tarde o temprano voy a necesitar la ayuda de mi amiga. «Mamá. ¿De verdad eras la heredera de la Corporación Li

