PVO Elara. No me permito escuchar, mucho menos mirar, el comportamiento de Landon. Apenas solté que mi hija era de mi actual prometido, salí como alma que lleva el diablo hacia mi apartamento, donde debía estar ella con Lu. Mi amiga soltó un grito de espanto apenas le conté lo que había pasado. —¡Ay, no, no, no! ¡¿Y ahora qué vas a hacer?! Comencé a caminar de un lado a otro, tomándome el cabello. No tan exagerado como Luana, claro, pero sin duda estaba entre la espada y la pared. —No, lo que hice estuvo bien.—Susurro después de meditarlo—Esto era inevitable. Lo sabía desde que decidí volver a Nueva York. —Sí, sí, pero no que ese Freezer fuera justamente a la empresa de tu prometido. ¡Que por cierto, debió ir a rescatarte! ¿Y qué más pasó? —Ya te lo dije. —Gruño—Ni siquiera me quedé

