Caroline —Te lo dije, ese es el ideal. Sonrío con emoción, tomo un par de tacones dorados que me van con el vestido y paso la tarjeta, total, mis ahorros deben de salir a conocer el mundo. Kristen emocionada, compra una blusa, y me toma de sorpresa con lo que me pide. —¿crees que le guste esta blusa? —¿a quién? —pregunto inocente. —A ese hombre del cual te niegas a que conozca… ¿quieres que tu carrera como casamentera no fracase? Me quedo callada ante lo que se me es expuesto, no doy tregua, no quiero que lo conozca porque sé qué, al momento de contarle las necesidades que mi cliente tiene, no me perdonaría que le tuvieran lastima o se compadezcan de él. —Creo que te estas equivocando, Kristen… ese hombre es un hombre prohibido, la solicitud ya fue rechazada. —¿en serio me

