Caroline —De ser así, creo que estaría enviciado, sería mi droga personal, y como es mi naturaleza, no la dejaría salir de la habitación… Trago grueso, la respiración se agita, haciendo sentir que las paredes se achican a mi alrededor, haciéndome pequeña ante sus palabras tan territoriales. —¿Por qué me dice esto? —Porque si en este momento pudiera ver, le haría todo lo que mi mente retorcida me dicta cada que siento el roce de sus dedos con mi piel… Me alejo abruptamente de él, mientras que el can da tres vuelvas y se echa a sus pies, haciendo que el pulso se me baje. —no vuelva a decir eso señor, por favor. —No dije nada que no fuera mentira, podré no ver, pero reconozco cuando tengo a una mujer preciosa a mi lado… volviendo al tema que nos tiene en vilo, necesito que salgamos y

