Alejandro POV
Demore como nunca arreglandome, baje ya listo cuando dos autos se fueron, de seguro fue Alex y Aless que fueron por sus "novias".
-Me voy familia- grite en la puerta.
-Con cuidado Alejandro, no hagas una locura- grito mi madre, siempre hacia cosas malas pero esta noche trataria de no hacerlo, es mi ultimo baile con Monica.
Conduzco lento, no quiero que nada arruine esta noche.
Cuando por fin llego veo a Matt su hermano salir, lo saludo y me dirijo a la puerta, las manos me sudan y las piernas me tiemblan, toco dos veces la puerta y espero.
-Ho-hola- digo nervioso.
-Hola- coloca un mechon de cabello detras de su oreja -¿Nos vamos?- pregunta luego de que no digo nada, me he quedado embobado mirandola.
-Si, por aqui- abro la puerta del coche para que suba.
-Gracias- dice.
Conduzco tranquilo mirando de reojo a Monica, se ve muy lindo su vestido combina con sus ojos azules.
-Tu vestido es muy bonito- digo por fin.
-Gracias, tu hermana y sus amigas me ayudaron a buscarlo- se sonroja ligeramente.
-Combina con tus ojos- añado.
-Son iguales a los de mi padre- dice mirando por la ventana como recordando algo, la dejo en paz y continuo el viaje, cuando llegamos bajo apresuradamente para abri su puerta.
-Gracias- toma la mano que le extendi.
Entramos con los brazos entrelazados, queria que todos vieran que ella venia conmigo.
-¿Quieres algo de beber?- pregunte.
-No gracias- dice mirando la pista.
-¿Bailar?- pregunto viendola ella asiente, suena musica lenta y estamos juntos, a lo lejos veo a mi hermano Alex con Sophie correr y tambien Alessandro.
Miro a Monica, se ve muy linda, descansa su cabeza en mi hombro.
De un momento a otro siento que esta sollozando, me preocupó.
-¿Estas bien?- acarixio
-No, no estoy bien- suena su nariz. -Se que hace mas de un año me dijiste lo que sentías por mi y yo queria hacerlo pero mis padres, no sabia cuanto duraria y no queria sufrir si me encariñaba mas contigo- dijo rapido.
-¿A que te refieres?- tome su barbilla y la obligue a mirarme.
-A que me voy a Marruecos mañana, me tengo que ir a casar....- eso ultimo desata un furia en mi.
-Pero eres ciudadana estadounidense- le digo. -No puedes hacerte eso-
-No, solo Matt lo es, mi padres cancelaron mi solicitud asi que tengo que regresar a Marruecos- llora mas.
-Descuida- la abrazo. -Contestame algo sinceramente- lo pienso un poco.
-Que pasa- deja de llorar.
-¿Te quedarias aqui, conmigo?- miro sus ojos azules llorosos.
-Hace mas de un año he querido eso- esas palabras me sacan una sonrisa.
-Entonces ven conmigo- tomo su mano y comienzo a correr.
-¿A donde vamos?- pregunta preocupada.
-Por tu solucion- me detengo y beso sus labios, esos calidos y con sabor salado por las lagrimas -¿Vamos?- pregunto.
-Vamos- me sonrie, llegamos al auto y conduzco a toda velocidad primero llegare a una tienda luego hasta la casa de Rick, el tio de Malcom que es ministro ordenado de la Iglesia de la Internet.
-¿Que haremos?- pregunta Monica cuando me detengo en la tienda a comprar algo.
-Solo acompañame si?- to su brazo y busco entre los pasillos -Aqui éstan, toma uno- extiendo la mano con un par de anillos de juguete.
-Este- toma uno color blanco.
- yo llevare este- quitó la piedra azul que trae solo dejando el arito. -paguemos- hecho eso volvemos a subir al auto.
Llamamos en menos de cinco minutos, espero y el tio de Malcom este.
-Hola Rick- lo saludo, lo conocía poco pero se podia decir que era amigo -¿Estas ocupado?- pregunto nervioso.
-Para nada voy llegando de una ceremonia- dice y miro que aun trae su traje.
-¿Podrias oficiar otra?- aprieto la mano de Mónica.
-¿Boda?- dice Mónica.
-No hay problema- dice despreocupado.
-Bien, empecemos- digo nervioso.
-Hoy están reunidos para casarse delante de Dios.. -comienza. -Alejandro Tanner, aceptas a Monica Turner como tu esposa?-
-Acepto- dije y coloque el anillo en su dedo.
-¿y tu Mónica Turnes aceptas a Alejandro Tanner como tu esposo?-
-Aceptó- dijo y colocó el anillo en mi dedo.
-Por el poder que me otorga Internet los declaro marido y mujer, puedes besar a la novia- tomo a Monica de la cintura y la beso, no permitiría que nadie me la quitara, ni su familia ni nadie.