STABBY Escuché el leve gemido de una sirena de policía acercándose por detrás. —¿Cómo pasó eso? —pregunté, girando la cabeza justo a tiempo para verla navegando entre las filas de coches estacionados. —Bueno, te puedo decir cómo: son unos completos idiotas, ese es el problema. Mira cómo está toda esa fruta destrozada. Creo que vas a tener que llamar a esa gente con la que se supone que te vas a encontrar. Esta mierda puede tomar una eternidad en limpiarse, podríamos estar esperando aquí una barbaridad. —Oh, rayos —respondí—. Se supone que debo estar allí a más tardar a las once. No puedo llegar tarde a una entrevista de trabajo. Nunca me tomarán en serio. Por un momento, solo miré a Jay a través de su retrovisor, intentando no entrar en pánico. —Bueno, no creo que tengas muchas opcion

