STABBY —No pensé que alguna vez despertaría a tu lado —susurré. La brillante luz del sol matutino se colaba por una rendija en mis cortinas, proyectando un sendero dorado desde el borde de mi cama hasta la ventana. Las alondras en el árbol de mi casero cantaban tan fuerte que podía escucharlas desde mi lugar junto a Ace. Una parte de mí esperaba que él me dijera que lo que habíamos hecho fue un error, pero no lo hizo. —Ahora eres mía —murmuró en cambio, envolviéndome con sus fuertes brazos y atrayéndome más cerca. —Despertaremos juntos a menudo. —Ese plan me gusta —dije, tarareando mientras presionaba mi oído contra su pecho tatuado, escuchando el latido de su corazón. El enorme tatuaje de un águila oscura estaba a la altura de mis ojos, observándome. Con mi dedo, tracé sus alas sombr

